Hemeroteca :: 21/04/2009
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SENSACIONES

Entrevista con el Instituto Mexicano del Sonido

Por Miguel Ayuso Rejas
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mayusomenos25com/6/6/14
Última actualización 05/05/2009@13:47:05 GMT+1
Camilo Lara es la cara visible del Instituto Mexicano del Sonido. Estos días presenta en España su nuevo disco, Soy Sauce, donde vuelve a mezclar Hip-Hop, música electrónica y ritmos latinos con un resultado sorprendente. Nos reunimos con él en una cafetería de Madrid y tras compartir nuestra pasión por Devo y charlar sobre sintetizadores di por comenzada la entrevista. Y no, no tenía la gripe porcina.
¿Cómo has grabado el disco? A veces uno no está seguro de si es todo “corta-pega” o hay músicos detrás.

Tengo un ordenador de hace doce años. Otro grupo mexicano, Plastilina Mosh, grabo en él su primer disco. Es un G3 de los primeros que hubo y lo uso como una grabadora. Estoy en mi estudio y sampleo cosas y grabo con sintetizadores, esto lo mezclo con cosas grabadas de músicos. Al final aunque haya mucha música en directo todo parece sampleado pero me gusta que tenga forma de baja-fidelidad, que todo parezca cortado con tijeras de las que no tienen filo. Me encanta la idea de que la música sea imperfecta, sobre todo en la música electrónica. Me gusta esta imperfección, que todo tenga una rebaba, le da vida a la música.

¿Cómo te las arreglas para llevar esto al directo? No parece fácil...

El directo, está mal que lo diga, es muy divertido. Somos cinco en el escenario. Me gusta hacer una especie de fiesta enloquecida, algo entre un sonidero de Cumbia y un concierto de los Ramones. En México lo que está pasando últimamente es que les ha dado por hacer “la viborita”, un trenecito, y se ha convertido en un rito. Hubo un trenecito de 4.000 personas. En la página web están convocando a la gente para batir el record Guiness. Siempre hacen idioteces así. La gente empieza a bailar como en una boda y acaban haciendo pogo. Me gusta esta mezcla.

En España hay muchos prejuicios a la hora de valorar la música latina. Normalmente este tipo de mestizajes se meten en el mismo saco de Manu Chao y compañía, pero tu no tienes nada que ver…

Siempre he rehuido del mestizaje de ese tipo. Si eso es mestizaje yo no lo quiero. Nunca me ha gustado eso. A mi me gustan Primal Scream, los Happy Mondays, Kraftwerk, De La Soul… Eso es lo que me gusta, pero a la hora de genera la música tengo un pie en la Cumbia y la música mexicana, es lo que tengo en el ADN, no lo hago deliberadamente. México es una ciudad muy ruidosa y todos los ruidos tienen una connotación. La música se vuelve ruido en la ciudad. Yo tengo un elemento de barrio de méxico pero mi cabeza está en otro lado. Me parece que el otro mestizaje se pone guantes para realizar una ecuación entre el rock y la música latina, de forma premeditada; esto es tan feo como la World Music.

¿Encuentras un sitio para tu música?

Es raro. Cada lugar tienen sus particularidades. En EE.UU cuando vamos viene a vernos tres tipos de público. El público mexicano que sólo va a que les recuerdes que son mexicanos. Pueden ver cualquier cosa, Cantinflas, El Chavo del Ocho o nosotros y están felices. El otro público es el de la World Music que se cree que tocamos tambores Burundi en el escenario y cuando ven de que va la cosa les entra el pánico. El tercer grupo son modernos niños de neon que van a vernos por curiosidad. Cuando están los tres juntos es una locura. En Coachela pasó eso. En cada país nos pasa cosas diferentes.

En este disco tienes una colaboración de lujo, Ad Rock de los Beastie Boys. ¿Cómo le conociste?

El año pasado tocamos con los Beastie Boys. A Mike D le conozco hace diez años. Su sello Grand Royal fichó a un par de grupos mexicanos que le pase y nos hicimos amigos. Nunca habían ido a México y yo les monté un show. Cuando vinieron hicimos una comida en mi casa, allí conocí a Ad Rock y le dí mis discos. Tres meses después me llegó un email en el que me dijo que le interesaba hacer una canción conmigo. Así empezamos a hacer la canción pero fue pasando el tiempo y yo hice una versión y él otra.

Antes de estar con el IMS fuiste directivo de EMI en México. ¿Por qué lo dejaste?

Me gustan las dos cosas. Empecé muy joven trabajando en la música. En México no había indies, o trabajabas en una multi o en una multi. Cuando se fue modernizando México empezaron a aparecer discográficas independientes y ya era uncool estar en una multi, pero para mi fue increíble. Yo pude escuchar a todos los artistas que me gustaban y después tuvieron éxito. Trabajé con Volován, Titan, Plastilina Mosh… Trabajar en la música y hacer música son dos cosas diferentes, es como ordeñar a la vaca o tomarme la leche. Las dos cosas me gustan y me dan dinero para comprar discos.

He leído que tienes una colección de discos con 45.000 vinilos…

Cd´s procuro no comprar, algún día los voy a tirar todos. Los odio, me caen pésimo. Prefiero el mp3 diez mil veces. No soy coleccionista para nada, no tengo los vinilos por tenerlos de fetiche. Compro muchas cosas de basura: discursos, discos amateur, rarezas, sonidos de la naturaleza… Tengo un dealer en México. En DF hay una zona muy peligrosa que se llama Tepito. Puedes comprar crack, heroína, armas… Seguro que tienen armas biológicas. Mi dealer te lleva quince minutos caminando dentro de Tepito, la primera vez que fui pensé que me iban a secuestrar, y te lleva a un sitio donde tiene unos cuatro millones de discos. A él le compro los discos, pero no voy buscando cosas de coleccionista, me compro los discos que me gustan para oirlos. Me encanta el vinilo, es como tomar Coca-Cola en botella chiquita, es como más rico.

Tú que has estado metido de lleno en el mundo discográfico, ¿cómo ves el futuro de la industria? ¿Crees que aún puedes vender discos?

Estamos en el momento que más música se ha consumido en la historia de la música y menos se ha pagado por ella. Es buenísimo porque la gente oye música, pero es malo porque no la paga y se pierde el deseo por la música. Cuado está todo disponible le das muy pocas oídas porque el mundo va muy rápido. Tiene que haber una transición entre lo que el usuario está haciendo y el que trata de cobrar algo. Lo mismo no tiene que pagar el usuario final, pero alguien debe pagar los platos rotos. Si las webs y las telefónicas son las que están haciendo dinero que lo paguen ellos. En tres, cuatro años, va a quedar muy claro como va a ser la cadena alimenticia del disco. Estamos en unos años muy jodidos en los que nadie sabe si está cometiendo un delito o no, ni la discográfica sabe como cobrar, ni las webs saben que hacer.

Las recomendaciones de Camilo Lara.

De México tendrían que escuchar tres grupos nuevos muy interesantes: No somos machos, pero somos muchos, Disco Ruido y Quiero Club. En cuanto a discos os recomiendo el nuevo de los Horrors. El disco pasado se me hizo espantoso, pero el último es buenísimo. Mis discos favoritos de siempre son el primero de la Velvet Underground, el disco Fantasma de Cornelius y el 3 Feet High and Rising de De La Soul

Instituto Mexicano del Sonido – Hiedra Venenosa



Enlaces:: Myspace del IMS
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