Detectar planetas fuera de nuestro Sistema Solar no es nada sencillo, pero su investigación ha avanzado una barbaridad en los últimos años. En noviembre de 2008 se tomaron las primeras fotografías de un exoplaneta. Hasta entonces todos los cuerpos descubiertos se habían detectado de forma indirecta. El método más común para estudiar estos planetas es a través de los tránsitos planetarios. Cuando el planeta objeto de estudio pasa por delante de su estrella la variación de la luz que llega hasta la Tierra nos permite obtener un buen puñado de datos; incluso se puede llegar a conocer con precisión la composición química de la atmósfera.
Hace tan sólo unas semanas se descubrió el primer planeta rocoso del que se tiene constancia. Hasta ahora todos los planetas detectados eran gigantes gaseosos, parecidos a nuestro Júpiter; precisamente porque su tamaño los hace más sencillos de detectar. Este planeta, bautizado como Corot-7 (debido a que lo descubrió el satélite Corot) es el más parecido a la Tierra que se ha encontrado hasta la fecha, aunque se ha descartado por completo la posibilidad de que sea habitable. Se calcula que la superficie debe tener una temperatura en torno a los 2.000 grados centígrados.
El congreso
El congreso de Barcelona sobre exoplanetas, celebrado bajo el nombre de Pathways 2009: Senderos hacia planetas habitables el pasado mes de septiembre, ha reunido a más de 200 científicos de EEUU, Europa, Japón, China e India, así como a las agencias espaciales de estos países. El objetivo era trazar una hoja de ruta para aunar esfuerzos de cara a un objetivo común. En primer lugar se ha acordado la elaboración de un censo de los exoplanetas habitables que se encuentren en las inmediaciones de nuestro Sistema Solar. Eso que Ignasi Ribas, investigador del Instituto de Estudios Espaciales de Cataluña y codirector del congreso, ha calificado como “el vecindario solar”: los exoplanetas que están a menos de 50 años luz de la Tierra. Una vez hecho esto la idea es estudiar los planetas a fondo, al menos los más grandes, para conocer la composición de la atmósfera, caracterizar los planetas, y en última instancia localizar lo que los científicos conocen como biomarcadores: unos indicadores que indican de forma inequívoca que el planeta contiene vida.
En palabras de Ignasi Ribas “el congreso ha sido el punto de partida para abrir grandes expectativas dentro de la comunidad científica de Exoplanetas”; y el objetivo ha quedado claro: encontrar vida extraterrestre.
A la caza de exoplanetas.
Actualmente existen dos misiones dedicadas al estudio de exoplanetas: la europea Corot y la norteamericana Kepler. Ambas basan su estudio en los tránsitos planetarios y sus resultados han sido sorprendentes. El satélite Corot (acrónimo de COnvection ROtation and planetary Transits) fue lanzado el 27 de diciembre de 2006 y hasta la fecha ha descubierto siete exoplanetas. El satélite Kepler protagoniza la misión más moderna para la búsqueda de exoplanetas. Fue puesto en órbita en marzo de este mismo año y según la NASA "es la primera misión en el mundo con la capacidad de detectar realmente planetas análogos a la Tierra orbitando estrellas similares a nuestro Sol". Hasta la fecha Kepler tan sólo ha descubierto un planeta tipo Júpiter, que se ha denominado HAT-P-7b.
Aunque de momento no se ha descubierto el primer exoplaneta habitable según Igansi Ribas “está al caer”. El primer indicio de que el planeta puede ser habitable es la temperatura de la superficie, que debe ser apta para la vida. Al parecer, y según el propio Ribas, hay un candidato a planeta habitable y sólo es “cuestión de meses” anunciarlo con fiabilidad. Cuestión distinta es el hecho de encontrar un planeta habitado, la gran ilusión de los científicos. Esto es más complicado, pues con la tecnología actual no se puede confirmar nada. Ribas le hecha unas dos décadas, aunque en cualquier caso no sabríamos de que tipo de vida estamos hablando. Sólo habría indicios indirectos de que ahí vida sobre la superficie, el resto no deja de ser ciencia ficción, aunque nunca se sabe.