Las células madre poseen la característica de ser pluripotentes, es decir, pueden dar origen a todos los tejidos y tipos celulares del individuo, lo que las convierte en objeto de interés para la biomedicina. Gracias a ellas se ha conseguido tratar numerosas enfermedades genéticas, varios tipos de cáncer o deficiencias en el sistema inmunológico, utilizando para ello la sangre obtenida del cordón umbilical.
Para la consecución de estos resultados se han realizado numerosas investigaciones, empleando siempre embriones humanos obtenidos de fecundaciones in Vitro en laboratorio. Este hecho ha provocado una gran controversia social a nivel mundial. Numerosos colectivos e instituciones se han manifestado en contra de estos estudios científicos, alegando que es inmoral que para la realización de estas investigaciones se tenga que destruir un elevado número de vidas humanas embrionarias.
Este debate social sobre si es o no ética la investigación con embriones humanos puede haber llegado a su fin. Gracias a un reciente estudio, llevado a cabo por el doctor Shinya Yamanaka, se ha conseguido obtener células madre embrionarias a partir de células ya especializadas, obtenidas de la piel humana. En la investigación se han utilizado los factores de trascripción oct3/4, Sox2, c-Myc y Klf4, que sirven para controlar la actividad de otros genes y participar así en el desarrollo embrionario y en la identidad de las células madre embrionarias, con el objetivo de generar células madre pluripotentes inducidas (iPS) Esto significa que se podrán conseguir prácticamente los mismos resultados que en las investigaciones anteriores, pero sin la necesidad de utilizar embriones humanos. Este descubrimiento mantiene las expectativas médicas anteriores en cuanto a la curación de algunas enfermedades, con mejores resultados incluso y, a su vez, acaba con el debate ético que se estaba produciendo y que prácticamente dividía a la sociedad.