Continúa el director Michael Moore con su empeño de arreglar Estados Unidos denunciando todo aquello que él considera nefasto para su país. En esta ocasión el orondo ímpetu de su dardo acusador recae sobre algo tan concreto como el capitalismo.
El documental ilustra algunos males del sistema capitalista (responsable de la crisis económica mundial iniciada en 2008) con diversas situaciones y hechos ciertamente injustos, y sazonados con entrevistas a los damnificados, enterados, etc. A realidades terribles aunque conocidas -sueldos miserables, embargo de casas, pérdida masiva de empleos sin derecho a indemnización, etc.- se suman y recogen otros usos empresariales que ponen los pelos de punta, como el de la existencia en Estados Unidos de empresas cuyos contratos les hacen beneficiarias de los seguros de vida de sus empleados. Este sistema lleva a la paradoja de que para las empresas los trabajadores tienen mayor valor muertos que vivos. El colmo. Junto a ello, también Moore habla de puros casos de corrupción.
Ya sabemos de qué pie cojea Michael Moore. Es un tipo listo, valiente y cómico a su modo, pero también le está pasando factura el hecho de creerse en posesión de la verdad. Sólo parecen ser válidos su opinión y sus razones y eso acaba minando su credibilidad. Y lo que más llama la atención de este documental es que el cineasta parece no distinguir entre corrupción y capitalismo. Para Moore, el término 'capitalismo' debe ser equivalente a 'robo', 'engaño' y 'extorsión'. Creo que nadie en su sano juicio niega que el sistema capitalista sea un excelente caldo de cultivo para que los poderosos exploten a los débiles, pero el cineasta de la gorra obvia el hecho de que igual puede ocurrir (y de hecho ocurre) en cualquier otro sistema político y social cuando son los hombres los que se corrompen.
Capitalismo, una historia de amor - Trailer español
¿Te ha parecido interesante esta noticia? Si (0)No(0)