¿Cuál cree que son los principales fallos de la Ley?
La Ley es poco ambiciosa, no representa el gran salto adelante que requiere la ciencia española para poder convertirnos en una sociedad basada en el conocimiento. En algunos aspectos es excesivamente reglamentista y en otros pasa de puntillas. Entra con demasiado detalle en temas de contratación laboral. Piensa que una la ley sólo la puede cambiar otra ley. Si dentro de un año descubres que es mejor contratos de tres años que de cinco tienes que cambiar la ley. En cambio en cosas muy importantes como la creación de la Agencia Estatal de Investigación simplemente se nombra y dice que se puede hacer, pero eso ya lo sabíamos.
¿Cuál es el mayor problema de la investigación en España?
La investigación es una combinación de dinero, instituciones, una buena normativa que haga que sea eficaz, y una conciencia social de los ciudadanos en conjunto de que la ciencia, la investigación y la educación son factores determinantes para nuestro futuro. Si tuviéramos estas patas tendríamos completamente asentado un sistema de investigación que nos daría realmente posibilidades de evolucionar y de convertirnos en una sociedad avanzada.
¿Cree que hay tiempo y posibilidad de cambiar el actual anteproyecto en su tramitación parlamentaria?
Eso lo tendrá que decidir el parlamento, pero nosotros seguiremos haciendo lobby para que realmente esta Ley de la Ciencia, respetando los derechos de los trabajadores, y esto es muy importante, tenga a la vez la posibilidad de que haya un sistema que permita hacer ciencia de alta calidad, que sea más ágil y flexible.
¿Esto pasa necesariamente por una mayor privatización del sistema científico?
Yo no lo llamaría privatización, pero si creo que debe haber más flexibilidad en los sistemas de contratación. El sistema funcionarial tiene las ventajas de que permite una mayor seguridad pero tiene grandísimas limitaciones. Es muy difícil que venga gente buena de fuera para hacerse funcionarios, es mucho más fácil traer gente buena haciéndoles un contrato. No olvidemos que si alguna cosa ha cambiado desde la antigua ley de la ciencia es precisamente que el mundo se ha hecho global, ya no nos vale con construir los mejores centros de investigación de España, hay que construir los mejores centros de investigación del mundo. Si tenemos una ley que sólo piensa a nivel local conseguiremos buenos centros, pero en este momento la competencia es feroz. O conseguimos meternos en esta Champions League global o no jugaremos la liga de los campeones y esta ley de la ciencia tal como está planteada no tiene esta ambición, no tiene la ambición de dar al sistema español la capacidad de competir globalmente y de crear centros de excelencia con capacidad de jugar la champions. Es lo que más nos preocupa. Es ahora o nunca.
¿No habría tiempo para rectificar?
España en este momento, y Europa en general, está en un punto de inflexión. O jugamos fuerte la carta del talento, del verdadero talento, de entrar en un sistema ágil, competitivo, que nos permita avanzar en la sociedad del conocimiento, o iremos para atrás. Indudablemente nuestro nivel de vida y nuestro bienestar disminuirán y no podremos hacer frente al sistema de pensiones, ni a la seguridad social. Alguien tiene que poner el dinero para que esto funcione y si no conseguimos una economía basada en el conocimiento, una de dos, o nos convertimos en un lugar de turismo para el que quiera venir o acabaremos haciendo baratijas para los chinos.
¿No cree que la ciudadanía no está nada preocupada por la ciencia y la sociedad del conocimiento?
Qué se pregunten de que van a vivir dentro de 10 años. Hasta ahora hemos hecho casas y tenemos muchas casas hechas y vacías. Tenemos el turismo y un poco de agricultura. Estamos viendo como muchas empresas, algunas de alta capacidad tecnológica, se cierran y se van al este y cada vez más al este. Esto está pasando en toda España. ¿De qué vamos a vivir si no es del talento? Para crear talento hay que crear un sistema social que haga atractiva España para que el talento venga. El talento no tiene fronteras y no lo puedes forzar a que venga a un determinado país. El talento se establece simplemente donde encuentra las mejores condiciones posibles. O creamos en España unos puntos, unos clusters, unos centros, de atracción del talento, en el que el talento se sienta cómodo, se sienta confortable, o se irá a otro sitio. No podemos cerrar las fronteras ni obligar a los ingenieros chinos a trabajar en Madrid y Barcelona. O creas condiciones atractivas o no vendrán, y como en otros lugares habrá esas condiciones atractivas el talento se irá. Esto lo estamos viendo. En Cataluña ha habido mucho jaleo ahora porque se ha ido un gran investigador del cáncer. ¿Por qué se ha ido? Porque tenía sitio en Boston, y ¿quién puede competir con Boston en este momento? Ni los propios americanos. Si estas en Alabama o en Oklahoma y te hacen una oferta en Boston te vas. Lo que deberíamos conseguir es tener en Europa y en España dos, tres o cuatro de estos centros para que la gente de talento vaya allí, porque allí encuentra las condiciones de calidad de vida, y eso lo tenemos, buenas comunicaciones, que no haya que coger tres conexiones para llegar, y un reconocimiento social, que los científicos sean reconocidos y ganen un buen sueldo. O conseguimos en España unos cuantos de estos clusters, y no tienen que ser todos de lo mismo, puede haber clusters de muchos campos. Lo importante es que esos centros sean competitivos a nivel mundial. El gobierno central, las autonomías y las universidades tienen que decidir si quieren jugar la liga mundial o la tercera división, aunque juguemos en deportes distintos.
¿Cómo valora el tratamiento a la labor investigadora de la Universidad en la nueva ley?
La Ley pasa de puntillas por encima de la universidad, quizás porque piensan que la universidad es de otros. La Universidad será investigadora o no será. Estamos tan concentrados en Bolonia y los temas educativos que estamos olvidando la investigación. ¿Puede la preocupación excesiva por la enseñanza dañar a la universidad? Es una pregunta que deberíamos hacernos.
¿Cree que la daña?
La verdad es que la enseñanza tipo Bolonia y el haber montado muchas plantillas universitarias sobre las necesidades docentes ha hecho de alguna manera que los aspectos puramente docentes, tipo clases magistrales, hayan hecho olvidar de alguna manera la importancia de la investigación. Me parece importante volver a poner la investigación en primera línea, es uno de los temas más importantes a partir de ahora.