Jaime Urrutia presenta este mes nuevo disco, Lo que no está escrito. El que fuera líder de Gabinete Caligari vuelve a la escena musical, tras cinco años sin editar ningún álbum de estudio, con un trabajo que suena a rock del de toda la vida. Es difícil aguantar en el candelero tanto tiempo, pero Urrutia está decidido a conseguirlo.
Con este nuevo disco Urrutia ha querido volver a un sonido retro, de rock & roll clásico, y para ello ha recurrido al estudio Circo Perrotti en Gijón, del líder de Doctor Explosion, Jorge Explosion. El nuevo disco se estrena el 11 de mayo, pero hemos tenido la oportunidad de reunirnos con él antes de su salida, en las oficinas de Warner en Madrid.
Han pasado cinco años desde tu último disco en estudio. ¿Te lo tomas con calma? Bueno, el último disco es El muchacho eléctrico de 2005, por medio hay un disco en directo en la Joy Eslava. Hay un impass, se tarda tiempo en grabar un disco en directo. Pero estoy de acuerdo, no soy un músico productivo que saque un disco cada dos años.
¿Estás animado al sacar un nuevo disco teniendo en cuenta como están las cosas? Es casi imposible vender... Sí. Es difícil, pero es independiente. Después de la experiencia del disco en directo llega un momento en el que digo “me están saliendo canciones voy a hablar con estos”, y me dijeron que sí. ¿Podemos saber que se vende poquísimo? Pues sí, pero estamos dispuestos a ello. Lo importante es estar ahí, seguir sacando canciones. Tampoco tenemos un un gran presupuesto, hay que apechugar. Hay crisis, se venden menos discos, pero bueno, eso es aparte de componer canciones. Ya veremos el resultado.
¿Por qué has decidido grabar en un estudio tan particular como Circo Perrotti? Debes ser el primer músico mainstream que graba allí. Casualidades de la vida. Mi teclista y músico de cabecera se llama Esteban Hirschfeld. Esteban tuvo un grupo en Uruguay en los años 60 que se llamaban los Mockers, eran como los Rolling Stones uruguayos. Hace dos años se reunieron para sacar unas canciones y entonces llamó a Jorge Explosion y fue a Circo Perrotti para mezclarlo. Seguimos componiendo las canciones y Esteban me iba hablando muy bien de Circo Perrotti. Yo conozco a Doctor Explosion desde hace tiempo, me gustan mucho, me parecen un grupazo. Me atraía, lo puramente técnico del estudio, porque me gusta mucho el sonido de aquellos años, de los Rolling Stones y de los Beatles del principio, de Elvis y del rock & roll. No había estado nunca allí. Fue llegar y vi que tenía unos medios técnicos para grabar en analógico, en bobina. Bueno, me pareció que mi sonido encajaba, no soy un artista techno. Además todos los discos los he grabado en Madrid y me atraía pasarme un mes y pico en Gijón, que es una ciudad que conozco bien y me gusta mucho.
Eres el único rockero de España con estética castiza y torera, la que siempre has llevado. ¿Cómo llevas esta fachada con la polémica antitaurina y demás? Hay veces que son un poco pesados. Ahora que ha salido en Cataluña la prohibición de los toros me llaman de periódicos para preguntarme que tengo que decir a favor de los toros. Pues doy mi opinión. Cuentan conmigo como aficionado. Nunca he sido un gran defensor de los toros, no he hecho ningún manifiesto de apología de los toros. Yo sigo los toros desde la naturalidad. Me gusta ir a los toros, creo que es algo personal, que no tengo que comentar a nadie. Me gustan los toros y estoy a favor, y no me importan que me llamen para dar mi opinión, pero no quiero hacer de esto un mundo. Soy músico y si tengo que hablar de toros en un canción ya lo haré.
¿Y sigue teniendo vigencia esa estética madrileña, chulesca y castiza? Creo que sí. Hay canciones en este disco, una que se llama Venga ya, que es muy castiza. Yo hablo así, nadie me lo puede quitar. Es una forma de expresarse. Siempre me gustó el rollo castizo. No es que me gustara y yo lo adoptara, yo soy madrileño y mis amigos de Gabinete también. Éramos del barrio de Ventas. Me gusta ese rollo de decir las cosas muy claras y en el momento. El rollo chuleta. Es una forma de expresarse, un lenguaje.
El nombre de Jaime Urrutia siempre ha ido unido al de Gabinete Caligari. ¿Esta herencia te gusta o te cansa? Ni me gusta ni me cansa. Está ahí. Por un lado es un orgullo, Gabinete Caligari es lo mejor que me pasó en la vida. Tuve la suerte de poder dejar la carrera y hacer lo que me gustaba. Tres chavales montamos algo que pensábamos que iba a ser una broma de unos meses y que se iba a acabar. Cuando nos quisimos dar cuenta éramos profesionales y teníamos ingresos y pudimos comprarnos una casa. No me arrepiento en absoluto de la herencia. Gabinete ya se acabó, en el año 1999, hace once años, ahí están sus discos. Como compositor de muchas canciones de Gabinete las sigo tocando en directo porque las considero mías. No pasa nada, yo veo que Paul McCartney toca canciones de los Beatles. La gente las pide. No es ningún trauma, en absoluto. Con Gabinete vivimos una explosión muy fuerte, fuimos muy muy famosos, y es normal que la gente te conozca más por eso. A mi me pasa, hay gente que me para por la calle y me dice “joder, el de Gabinete, ya no hacéis nada”. Eso sí que me da coraje. Que pasa, es gente que me ve en la calle y me reconoce. En el año 88 con el Camino Soria estábamos todo el rato en la tele. Había sólo un canal de televisión y éramos muy muy famosos, muchísimo. Ahora mismo para que se vea el vídeo de este disco... Los tiempos han cambiado. Antes en televisión española había un programa que se llamaba “Rockopop” los sábados por la mañana. La gente te veía obligatoriamente cantando Camino Soria, que duraba siete minutos. Yo no podía salir a la calle, te lo juro, me conocía todo el mundo. Para bien o para mal tuvimos nuestro momento, y ahora es muy difícil. Entiendo que la gente pregunte por Gabinete, pero es que ahora me llamo Jaime Urrutia y he sacado un disco, pero la gente no lo conoce, porque no lo ha escuchado. Así son las cosas.
¿Cómo llevas el cartel de “viejo rockero”? Que quieres que te diga. Yo lo llevo bien cuando me dedico a lo que me dedico, haciendo discos y tocando en el escenario. Vamos avanzando y cuando tienes 50 años no es lo mismo que tener 20. Pero bueno, a mi me sigue gustando Bob Dylan y tiene 65 años. A todos nos gustaría tener 22 años eternamente pero es imposible. Es como todo en la vida, tienes tu profesión. Supongo que un fontanero de 60 años no lo hace igual que uno que tiene 30.
Videoclip de Lo que no está escrito
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