Hemeroteca :: 26/05/2010
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SENSACIONES

Entrevista

Por Miguel Ayuso Rejas
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mayusomenos25com/6/6/14
Última actualización 26/05/2010@10:05:46 GMT+1

Albert Espinosa es ingeniero industrial, dramaturgo, guionista de cine y televisión, y novelista. Se dio a conocer con el guión de 4ª Planta, donde narraba sus vivencias como enfermo de cáncer. Nos reunimos con él en la madrileña plaza de Santa Ana donde se desarrolla gran parte de su nueva novela.

El nuevo libro de Espinosa, Todo lo que podríamos haber sido tú y yo si no fuéramos tú y yo, se sitúa en un futuro cercano, donde la gente está dejando de dormir gracias a un nuevo medicamento. Marcos, el protagonista, decide dejar de dormir cuando muere su madre, pero tiene dudas, tantas como las que hemos planteado a Espinosa.

Este es tu primer libro de pura ficción. ¿Cómo te animaste a escribirlo?
El mundo amarillo [el primer libro de Espinosa donde habla de sus vivencias en el hospital] fue muy bien, con casi 100.000 ejemplares y traducciones en muchos países. La gente me escribió muchos mails, recibía 400 o 500 diarios. Me gusto esa sensación de conocer a los lectores del libro, que se involucran personalmente. Además con los guiones siempre hay que pensar en el presupuesto. Creo que escribiré más libros por esa sensación de libertad y el cariño de la gente que es brutal.

¿Por qué has elegido un trasfondo de ciencia ficción?
Yo no la considero una novela de ciencia ficción, la considero una novela de amor. Creo que hay gente que ama como las torres, con movimientos largos; gente que ama como los caballos, que te dicen “te odio, pero te amo”, hacen movimientos extraños; Marcos ama como si fuera un peón, su máximo movimiento en el amor es un paso adelante. Marcos ha amado muchas veces, ha llegado al final del tablero y se ha transformado en una dama. Yo deseaba que el look que envolviese todo significara realmente un cambio en su vida, que tras la muerte de su madre pudiera elegir algo. Como le pasa a amigos míos cuando muere su madre, quieren cambiar algo, quieren que la vida no sea igual. A mi me gusta mucho Perdidos. Es una serie que parece de ciencia ficción pero en realidad son sentimientos. Lo mismo pasa en el libro. Hay muchas series sobre desconocidos que tienen algo especial. Mi abuelo era farmacéutico e invento muchos medicamentos. Pensaba que existiría un medicamento para dejar de dormir. Siempre me ha interesado esa historia de dejar de dormir, detrás de ello está la industria que sabe que hay ocho horas en las que no consumimos y si consiguen que dejemos de dormir el consumo subirá. Algún día pasará y dirán “hubo un tipo que ya lo dijo”, y no se parecerá en nada.

¿Cómo te imaginas una vida sin dormir?
Creo que seríamos mucho más viscerales. Dormir nos calma. La gente echaría de menos soñar, el poder imaginar. Creo que todo sería de otra manera. No viviríamos mal, viviríamos menos. A mi me encanta dormir, despertarme y continuar con el sueño que he tenido. Es una de mis grandes pasiones. Es como viajar al futuro. Cuando te despiertas han pasado cosas, las páginas de los periódicos han cambiado. Todo se regenera porque hay media humanidad que está despierta.

¿Qué elementos autobiográficos tiene la novela?
El amor por la plaza de Santa Ana. Yo soy muy de mi barrio, del barrio de las Corts, al lado del campo del Barça. Mi abuelo me decía que era un barrio que todo el mundo venía a visitar con banderas los domingos y yo pensaba que venían a ver el barrio, luego descubrí que venían a ver al Barça, pero yo me lo creí. Un 60% de mi ADN es de esa calle donde vivo, de ese barrio, y hay un casi 30% que es de esta plaza. El día que la descubrí fue mi isla madrileña. Toda la gente que es importante en mi vida, todos mis amigos, viven en este barrio.
El otro 10% se debate con islas, que es lo que tengo en común con Marcos. Yo tuve tres cánceres, de pulmón, de pierna y de hígado, y fui feliz, como conté en Planta 4ª, y me pasaron muchas cosas. Una fue perder el miedo a la muerte. Teníamos un pacto de vida, teníamos que vivir las vidas de los niños que morían y me toco vivir 3,7 vidas más la mía, 4,7. El libro habla de esa muerte transformada en vida. Yo creo que tengo 4,7 vidas dentro de mi. El 10% ese que me falta tiene que ver con un médico que le dijo a mi y a mis padres que me quedaban siete días de vida y que nos fuéramos a Fuerteventura a pasarlo bien. Mi madre y mi padre son unos luchadores y no lo hicieron. Ahora voy una semana todos los años. Un 5% está en Fuerteventura y otro 5% en Menorca. Todos los sitios de los que se habla en la novela he tenido la suerte de visitarlos por películas y festivales.

¿No te presiona demasiado tener que vivir 4,7 vidas?
Hay que entender que en el hospital pasan pocas cosas, y las que pasan las vives muy intensamente. He estado seis años de mi vida viviendo en un hospital. Estoy viviendo tiempo de más. Muchos amigos murieron y soy un afortunado. Yo no me planteo vivir hasta más allá de los 40 y antes no me planteaba vivir más allá de los 30. Yo alucino cuando la gente piensa que va tener 60, 70 años. Desde los 13 años me han dado estadísticas sobre las posibilidades de vivir y siempre pensaba que llegar a los 25 ya estaba guay. Creo que vivo tiempo añadido y recuerdo las cosas que querían hacer mis colegas y las hago. Nunca ahorro en exceso, ni me planteo nada a largo plazo. Cada década que vivo me parece un logro. Cuando veo a gente de mucha edad, que no se ha pegado un tiro y más o menos parece feliz, con sus inquietudes, para mi son héroes.

El libro es muy visual, supongo que por tu experiencia como guionista. ¿Te has planteado llevarlo a la pantalla?
En lo que llevo de mes he tenido dos ofertas de llevarlo al cine. Es como un bebé, creo que es hora de cuidarlo, se tiene que trabajar. Este libro no se puede poner ya a trabajar, sólo tiene un mes y medio de vida, cuando tenga tres años, y si le gusta esto del cine... Es muy cruel venderlo ahora. Alemania, Italia y Francia están interesados en traducirlo. Tiene que tener vida. Cuando se hace una película de un libro este tiene que haber llegado a cientos de miles de lectores. Ahora es muy fácil venderlo, pero se cargaría las dos cosas, su vida de pequeñito y su vida como cine. De momento han llegado dos ofertas, pero mi faceta de ingeniero industrial me anima a esperar a ver cuantas llegan.

¿Siendo ingeniero cómo has acabado haciendo lo que haces?
A mi me gustaba la ingeniería, nunca había escrito, me gustaba el álgebra y el cálculo. Ingeniero industrial es la carrera con menos vocación, no es como Caminos o “Teleco”. Un ingeniero industrial no tiene vocación. No es de extrañar que Mr. Bean sea ingeniero industrial. Se acaba pareciendo mucho el arte a la ingeniería. Hay un momento que haces una asignatura tan loca como Ecuaciones Diferenciales Ordinarias, pero tiene como una poesía.
Me apunte a un grupo de teatro e hice una obra que se llamaba Un novato en la universidad. Se hizo decenas o centenas de veces primero en Barcelona y luego en el resto de España. Tuve suerte, porque el jefe de guionistas de TV3 pasó por ingeniería, vio la obra de teatro, le gustó y me llevó a trabajar con él.

Me ha sorprendido tu visión sobre el "Más Allá" en la novela. ¿Por qué así?
Tiene mucho que ver con la transformación de la muerte en vida. Yo creo mucho en que tiene que haber un sentido a todo esto, algo, una sensación de un camino. No digo que sean pruebas, pero si me da la sensación que esto nos llevara a otro sitio donde seremos de otra manera. Muchas veces tengo la sensación de que si calculamos la gente que muere y la que nace hay una igualdad, seguramente no, pero tengo la sensación de que hay un ciclo, como cuando vives un deja vú. Cuando te pones a pensar en el sentido de la vida hay algo en la cabeza que está preparado para que no llegues a una conclusión. Estamos hechos para no descubrir nada. No es Matrix, la primera, la buena, pero hay algo... Por la calle todo el mundo va en una dirección, todo el mundo tiene un cometido, si yo me cambiara por ti y tu por mi, me preocuparía por tus problemas y tu por los míos. Hay un motor que nos lleva a que nuestras vidas sean importantes. Hay algo más. No lo sabemos ver porque está todo tan creado socialmente, economicamente, politicamente... Es como la crisis griega. Alguien debería decir “¿qué está pasando?”. Tienen su casa, su metro, sus comidas... Está todo basado de una manera en la que no te planteas nada. Ahora un griego es alguien chungo y podríamos ser nosotros. Está pasando como en la Gran Depresión, la gente está cambiando. En 2010 mucha gente está cambiando, se está dando cuenta de que no hay nada seguro, y mucha gente está haciendo giros en su vida. Seremos una generación post-crisis. Vamos a cambiar muchas cosas, hacia una libertad de darle menos importancia a muchas cosas. La gente va a vivir más al límite, al día. Creo que eso es bueno. La gente no va a ahorrar tanto. Está bien romper los esquemas. Cualquier persona que nace ya se encuentra tropecientas cosas echas. Siempre me he preguntado que sentido tienen las asignaturas que dan en el colegio. Siempre que voy a un colegio le digo a los chavales que las matematicas que dan en 4 de ESO no sirven para nada. Es verdad, en 4 de ESO estás preocupado porque has suspendido matemáticas. Nadie se lo desvela. No tiene sentido que los mejores 14 años de nuestra vida esten encerrados tantas horas en un colegio, es un sin sentido. Deberían estar en jardines, en patios, jugando, divirtiéndose, dando clases de amor, de vida. Está todo pensado de una manera para que los adultos estén liberados muchas horas.

 

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