Hemeroteca :: 23/06/2010
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SENSACIONES

Exposición

Por Miguel Ayuso Rejas
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mayusomenos25com/6/6/14
Última actualización 09/07/2010@12:42:03 GMT+1

Una exposición, que ya se pudo ver el año pasado en Barcelona, explora el fenómeno del quinqui de los 80. Los delincuentes juveniles, que protagonizaron películas y coparon las portadas de los periódicos durante toda la transición, resurgen ahora en una muestra original, interesante y divertida.

La exposición “Quinquis de los 80. Cine, prensa y calle” hace un recorrido por el fenómeno de la delincuencia juvenil asociado a nombres tan populares como “El Vaquilla”, “El Torete” o “El Jaro”. Partiendo de las películas, principal reflejo del fenómeno, la muestra realiza un exhaustivo estudio de lo quinqui, analizando las causas de su aparición y el contexto sociológico en el que tuvo cabida. En palabras de una de las comisarias de la muestra, Amanda Cuesta, “la exposición se ocupa de ver como se construye la mitificación del delincuente juvenil de los 80”, y es que, pese a que el tiempo ha hecho que lo quinqui parezca algo marginal, personajes como “El Vaquilla” eran auténticas estrellas mediáticas. Sin ir más lejos, la película Perros Callejeros —que narra la vida de “El Torete”— sigue siendo, a día de hoy, la tercera película más taquillera de la historia del cine español. Es sorprendete la cantidad de películas que se hicieron “estrictamente quinquis”, unas 30, entre los años 1976 y 1985. El género además tiene características propias, la principal es la participación activa de los propios delincuentes en las mismas. Aunque también hay actores, muchos de los protagonistas eran auténticos quinquis, rescatados de las calles para rodajes en los que se interpretaban a ellos mismos. Todos ellos tuvieron además un final trágico, víctimas de las drogas —otra constante en las películas—, de las cárceles y de un estrellato sensacionalista y morboso. Pocos pasaron de la treintenta. “El Vaquilla”, el quinqui más longevo, alcanzó los 42 años a duras penas, a base de vender su imagen al mejor postor.

Fenómeno multidisciplinar
Ademas del cine quinqui, al que está dedicado gran parte de la exposición, y un ciclo de proyecciones paralelo, la muestra refleja también la influencia que lo quinqui tuvo en otras manifestaciones culturales como la música —circula en la red una lista de Spotify que no tiene desperdicio—, el cómic y la prensa, la gran protagonista de la explotación morbosa de la delincuencia juvenil, con periódicos como El Caso volcados en el fenómeno.

La exposición también se detiene a analizar el contexto sociológico de lo quinqui, desarrollado en plena transición democrática. El fenómeno nunca hubiera existido sin los barrios marginales que le dieron cabida, como San Blas, en Madrid, o La Mina, en Barcelona, auténticos guetos donde la heroína campaba a sus anchas. Otra parte de la muestra se preocupa en analizar la problemática de las prisiones, destino ineludible del quinqui. Durante los 80 las cárceles españolas tuvieron cientos de motines, en los que los presos reivindicaban mejores condiciones, y porque no, la amnistía total de los presos.

De Barcelona a Madrid
La exposición de La Casa Encendida es una adaptación de lo que se pudo ver en el CCCB de Barcelona, dónde se convirtió en la muestra más visitada desde su fundación. El espacio disponible en Madrid es menor, y la muestra se ha visto reducida, aunque lo esencial se mantiene. Y es gratis.

Enlaces
La Casa Encendida
Ciclo de cine
Wikipedia



Video promocional de la exposición del CCCB
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