Hemeroteca :: 01/12/2010
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SENSACIONES
Por Miguel Ayuso Rejas
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mayusomenos25com/6/6/14
Última actualización 01/12/2010@11:24:03 GMT+1

El mítico músico granadino, José Ignacio Lapido, presenta su nuevo álbum, De sombras y sueños, de nuevo autoeditado en su propia discográfica. Poco abierto al optimismo sabe que es tarde para cambiar su condición de compositor maldito.

¿Cómo es posible que ninguna discográfica grande quiera sacar este disco?
Eso me gustaría a mi saber también. Hace cinco o seis años, cuando había pasado ya por varias discográficas, la que tenía en ese momento, un pequeño sello de Granada que se llamaba Big Bang, cerró, como han cerrado después tantos otros. En aquel momento estaba preparándome para hacer otro disco. Estuve buscando, moviéndome, mandando maquetas, pero no encontré una respuesta positiva. La opción que me quedaba era o no hacer nada, o hacerlo por mi cuenta. Cree el sello Pentatonia y saqué el disco que tenía en aquel momento. Con el siguiente disco, Cartografía, en 2008, hice lo mismo, y en este ya ni me he planteado intentar buscar una discográfica potente. He ido aprendiendo cosas del negocio editorial en este tiempo y me quedan contactos. No es que me resulte muy cómodo, porque es un trabajo añadido importante al de músico, pero me sentía a gusto haciéndolo y no ha habido opción a buscar otra cosa. Así puedo cuidar yo los detalles, que de otra manera nunca se sabe cómo van a responder.

¿Todavía se pueden vender discos?
Creo que el negocio de venta de discos no está muerto pero está agonizante. Los discos van a quedar como un objeto para coleccionistas. No van a desaparecer por completo igual que no han desaparecido las tiendas de numismática ni los coleccionistas de sellos. Siempre va a haber gente interesada en el tema que va a querer el objeto físico, por el mero placer de tenerlo, pero la gran masa compradora que había antes está desapareciendo. Las nuevas generaciones que se acercan al hecho musical no entran en una tienda y pagan por un disco, ya tienen miles de formas de hacerlo sin tener que pagar. Eso es irreversible. En cualquier caso lo que no creo que desaparezca es la música en si. Eso es imposible, pero los músicos no podemos vivir de la caridad. Habrá que encontrar una forma para que haya una retribución al trabajo que hacemos. Ahora estamos en un momento de cambio, de transición y estamos todos un poco despistados.

El disco tiene colaboraciones estrella. ¿Cómo las ha conseguido?
Todos los colaboradores eran amigos ya de antes. Creía que era el momento de compartir tareas vocales y ahí está el teléfono como instrumento eficaz para eso. Llame a Miguel Ríos, Quique Gonzalez y a Eva y Juan de Amaral para ver si les apetecía echarme una mano en el disco. Ellos aceptaron inmediatamente, encantados de la vida. Estoy muy honrado con su presencia en el disco y creo que sus intervenciones han quedado fabulosas. El hecho de la colaboración venía a cuento porque Miguel Ríos y Quique Gonzalez habían grabado sendas versiones de canciones mías en sus últimos trabajos en estudio. Amaral grabaron una canción en un disco de homenaje a 091. Me apetecía muchísimo



Algo que se repite constantemente cuando se habla de ti es que eres un artista infravalorado. ¿Estás de acuerdo?
La verdad es que he dejado de pensar en eso. Desde que estaba en 091 nos han dicho lo mismo. Éramos un grupo de culto, un grupo maldito. Esos adjetivos siempre han ido persiguiéndome. Hace tiempo que dejé de pensar en el por qué de esas cosas. Me he limitado a hacer mi música. Creo que la respuesta del público no depende tanto de mi, sino de otros factores ajenos. Lo que hago es resignarme. No se si estoy valorado suficientemente o infravalorado. A nivel de medios y críticas mis discos siempre han sido acogidos con respeto y buenas críticas. El público, ese ente abstracto llamado público mayoritario, no sabe uno muy bien qué pautas sigue a la hora de consumir determinada música. Bueno, sí que lo se... No puedo variar mi forma de hacer música para intentar llegar a públicos más amplios. Eso no lo hice cuando tenía 20 años, y se supone que tenía que hacerlo, y ahora no lo voy a hacer.

¿Está su música en tierra de nadie?
No creo. Siempre me he considerado un músico de rock y de ahí viene mi energía y mi escuela, del rock clásico. Con el paso de los años uno va escribiendo su propia voz como compositor. Lo que al principio eran influencias evidentes, cuando vas perfeccionando y adquiriendo oficio lo más presente es tu propia personalidad.

Estás a punto de cumplir los 30 años de carrera musical. ¿Cómo llevas la veteranía?
Lo llevo con resignación cristiana. Mi primer disco lo grabé en 1981. Un single espantoso con un grupo que tenía antes de 091, Aldar. No teníamos ni idea de tocar pero le echamos cara y se edito. A partir del 82 he ido grabando discos con regularidad. ¿Cómo se lleva? No se. A veces me hago la pregunta. La memoria te juega malas pasadas y parece que fue ayer cuando compre la primera guitarra con los nervios de subirme a un escenario. Luego echas cuentas y ves que han pasado muchísimos años. Sientes agradecimiento, no se si al destino o a mi propio empeño por seguir. Al final he acabado haciendo lo que me gusta. Lo que al principio fue un hobby, un deseo de diversión como el que tiene cualquier quinceañero, al final se ha convertido en una profesión y en una forma de expresar artísticamente lo que uno lleva dentro.

Tus comienzos vienen del punk. ¿Qué queda de esto en el Lapido de los medios tiempos?
No sabría decirte. Yo nunca fue un punk militante. A mi me gustaban mucho grupos como los Ramones o los Clash, pero siempre me gustó la parte más melódica de aquel momento, lo que vino despues, la New Wave. Cosas como Elvis Costello o Joe Jackson, los Rezillos, los Jam, Xtc, que no se limitaban al exabrupto de otros grupos. Para mi el London Calling es la obra maestra de la época. A los Clash se les criticó mucho por este disco, y el tiempo ha hecho justicia con la música que está bien trabajada. El punk fue un grito de rebeldía que envejeció mal. Yo tengo una colección de discos de la época importante y hay cosas que... No se que queda en mi de esa época, supongo que el gusto por la música primitiva, en cierta manera, aunque no sólo tiene que ver con el punk, sino con el rock & roll y el blues. Creo que sigo ahí metido un poco. Ahora sólo escucho blues y música pre-Beatle. Música que consigue mucho con muy poco.

Antonio Arias me dijo que quería reunir a 091 y que siempre le decíais que sí por separado y luego cuando os juntabáis decíais que no
Siempre nos lo dice a altas horas de la madrugada en un bar y no se le puede llevar la contraria. Yo le digo, ¿sabes lo que significa que nos juntemos 091? La cantidad de trabajo y de ensayos... 091 es un grupo que ensayábamos una barbaridad, casi todos los días. Sonábamos muy bien por eso, porque trabajábamos mucho, pero ya con la edad que tenemos no somos de ensayar tanto. Para recuperar aquello habría que ponerse a ensayar como bestias y yo no tengo ánimo para tanto. Ni creo que el tampoco. Cosas de Antonio que siente nostalgia de vez en cuando.

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