La Asociación Europea de Universidades (EUA, en sus siglas en inglés), formada por las conferencias de rectores de los países integrantes del EEES, ha publicado un informe sobre el impacto de la crisis económica en las universidades europeas. Lejos de presentar un panorama homogéneo, el informe pone sobre la mesa la importante diferencia que está teniendo el impacto de la crisis en los sistemas universitarios de cada país, algo que, en la mayoría de los casos, tiene más que ver con una cuestión de prioridades que con la crisis misma. Los recortes en cada país afectan, además, al EEES en su conjunto, pues alejan el objetivo de crear un sistema universitario homogéneo, que permita la movilidad de los estudiantes por toda Europa. Es difícil que un estudiante francés se plantee estudiar en España si nuestras universidades son peores que las suyas. La comunidad universitaria se quejaba de tener que sacar adelante el proceso de Bolonia sin ningún tipo de financiación adicional. Ahora tendrán que llevarlo acabo con menos dinero, incluso, del que tenían antes. Algunas universidades adelantaron la adaptación a Bolonia, e hicieron la mayor parte del trabajo antes de estos recortes, con lo que no deberían tener mayores problemas; pero un gran número de instituciones planearon las reformas de forma simultánea a la implantación del EEES y ahora se enfrentan a unos gastos que a duras penas van a poder cubrir.
La Asociación Europea de Universidades (EUA, en sus siglas en inglés), formada por las conferencias de rectores de los países integrantes del EEES, ha publicado un informe sobre el impacto de la crisis económica en las universidades europeas. Lejos de presentar un panorama homogéneo, el informe pone sobre la mesa la importante diferencia que está teniendo el impacto de la crisis en los sistemas universitarios de cada país, algo que, en la mayoría de los casos, tiene más que ver con una cuestión de prioridades que con la crisis misma. Los recortes en cada país afectan, además, al EEES en su conjunto, pues alejan el objetivo de crear un sistema universitario homogéneo, que permita la movilidad de los estudiantes por toda Europa. Es difícil que un estudiante francés se plantee estudiar en España si nuestras universidades son peores que las suyas. La comunidad universitaria se quejaba de tener que sacar adelante el proceso de Bolonia sin ningún tipo de financiación adicional. Ahora tendrán que llevarlo acabo con menos dinero, incluso, del que tenían antes. Algunas universidades adelantaron la adaptación a Bolonia, e hicieron la mayor parte del trabajo antes de estos recortes, con lo que no deberían tener mayores problemas; pero un gran número de instituciones planearon las reformas de forma simultánea a la implantación del EEES y ahora se enfrentan a unos gastos que a duras penas van a poder cubrir.
Los grandes recortes
Los países que han registrado los recortes más sangrantes han sido Letonia y Reino Unido. En ambos países la disminución en la financiación de las universidades públicas ha sido superior al 40%, lo que pone en jaque la viabilidad del sistema mismo, al menos como estaba funcionando hasta ahora.
En Letonia, empujados por las recomendaciones del FMI, las universidades sufrieron un recorte inicial del 48% en 2009, seguido de uno del 18% en 2010. Estas reducciones han puesto en peligro el sistema universitario en conjunto, que está al borde de la bancarrota.
Aunque Letonia lo tiene peor, quizás sorprende más el caso de Reino Unido, que cuenta en su haber con varias de las mejores universidades europeas. El Gobierno de David Cameron ha puesto al sistema universitario –sin incluir a Escocia, que tiene un sistema aparte– en el punto de mira de su plan de austeridad y reducción del gasto público, anunciando un recorte de la financiación del 40% hasta 2014, lo que, en la práctica, supondrá la privatización de muchas universidades y la desaparición de otras. Esta disminución de la financiación se paliará en gran medida con la subida de las tasas universitarias que han pasado de 3.000 a 9.000 libras al año, lo que ha provocado la indignación de los estudiantes, que no tardaron en salir a la calle, en una de las manifestaciones más multitudinarias –y con más incidentes– que recuerda la ciudad de Londres. Hay que apuntar, no obstante, que la subida de las tasas se ha endulzado con un plan de créditos, gracias al cual los estudiantes no tienen que pagar la universidad hasta que estén trabajando y ganando más de 21.000 libras al año.
Italia y Grecia son los otros dos países que van a sufrir recortes importantes. El país que vio nacer el tratado de Bolonia sufrirá una bajada del presupuesto del 20% hasta 2013. Las universidades verán, además, reducida su capacidad de maniobra, pues tienen prohibido que las matrículas superen el 20% de su financiación pública. Esta situación ha puesto en la picota a un total de 25 instituciones, que van a tener muy pronto serios problemas para subsistir. En Grecia el recorte va a ser del 30%, pero el Gobierno ha respetado por completo la independencia de cada universidad.
En España podría ser peor
Aunque el informe de la EUA señala que la universidad española solo ha sufrido limitaciones en su capacidad investigadora –algo que compartimos con Holanda y Austria–, lo cierto es que la Conferencia de Rectores de la Universidad Española (CRUE) calcula que la bajada del presupuesto será de 300 millones de euros –de los cuáles el 50% corresponden al recorte del sueldo de los funcionarios– lo que supone una reducción de algo más del 5%.
En esta horquilla de reducción presupuestaria, entre el 5% y el 10%, se encuentran un buen numero de países como Irlanda, Islandia, Estonia, Lituania y la mayoría de los países del este de Europa.
Al otro lado de la balanza
Como ya apuntábamos, no todos los países de Europa han recortado el presupuesto de sus universidades. La totalidad de los países nórdicos, Holanda, Polonia y Suiza, han mantenido la financiación de sus centros tal como estaba con anterioridad a la crisis. Hungría, Bélgica y Austria tampoco han recortado la financiación de sus universidades, aunque han tenido que cancelar los planes previstos para aumentar el presupuesto de las mismas.
Navegando contra la crisis encontramos tres países –Francia, Alemania y Portugal– que han mantenido sus planes para aumentar el gasto público en las universidades. En Francia se han invertido 11 billones de euros para aumentar la calidad de la educación superior, y ocho billones en planes de investigación. Además se han puesto sobre la mesa otros ocho billones para la creación de nuevos campus de excelencia internacional, y se planea que en 2011 se incremente el presupuesto de las universidades en 4,7 billones de euros. Hay que recordar, no obstante, que la mayor parte del dinero consiste en aportaciones de capital, por lo que depende de los mercados financieros, y las cantidades podrían ser mucho menores de lo anunciado.
En Alemania las universidades dependen de cada Lände (los estados que componen Alemania) y, aunque algunos planean recortar la financiación de sus instituciones, el Gobierno federal ha puesto en marcha un programa para mejorar la excelencia, que tiene un presupuesto planificado de 2,7 billones para gastar entre 2012 y 2015.
En la vecina Portugal se ha aprobado un aumento de 100 millones de euros en el presupuesto, aunque el objetivo es aliviar los importantes recortes que han sufrido las universidades en años anteriores.
El EEES no es la Unión Europea
El Espacio Europeo de Educación Superior está integrado por un mayor número de países que la Unión Europea. El EEES comprende, además de todos los miembros de la UE, países como Turquía, Albania, Andorra, Rusia, el Vaticano, Armenia, Azerbaiyán, Georgia, Moldavia, Ucrania, e incluso Kazajistán, que fue el último en incorporarse, en 2010. Mónaco y San Marino son los únicos miembros del Consejo de Europa que no se han integrado en el EEES. Otros países han solicitado incorporarse al Proceso de Bolonia, siendo rechazados, en concreto Israel, Kirguistán, Kosovo y la República Turca del Norte de Chipre.