¿Qué tiene pensado hacer para reducir la deuda?
El gran problema que tenemos es el agujero económico. Lo primero que hay que hacer es conocer su cuantía completa y, a partir de ahí, habrá que tomar una serie de medidas de saneamiento con objeto de hacer viable la universidad. Habrá que hacer un acuerdo interno con todos los agentes sociales, especialmente en el Consejo Social y con los sindicatos. Pero, en definitiva, es el Consejo de Gobierno el que tiene que, después de estudiarlo la comisión económica, hacer un plan de saneamiento. Y una vez que hacia adentro hayamos llegado a un plan de acuerdo general, transversal de cómo salir de la crisis, habrá que negociar con la Comunidad de Madrid, que en la medida en que nos hayamos apretado el cinturón estoy seguro que se renegociará un plan especial para financiar esta deuda que, hasta ahora, la están financiando únicamente los proveedores.
¿Cómo cree que se ha podido llegar a esta situación?
Por una mala gestión y por no reconocer ante los órganos competentes que la situación se iba complicando. Y, además, han sido los tres o cuatro últimos años.
¿Qué opina, entonces, de la gestión del rector anterior?
No ha sido buena. Y, además, ha querido llevarlo él y su equipo estrictamente y ha sido el mayor error. En lugar de haber dejado a la Comisión Económica, al Consejo Social o al Consejo de Gobierno, exponerle la realidad de las cifras. Y no que, de repente, nos enteramos hace unos meses que había 150 millones cuando, hasta ahora, no se había dicho nada. Y, por otro lado, el plan de reestructuración lo hicieron solo ellos. El plan anticrisis no ha dado resultado ninguno. Ha servido para reducir seis millones de euros, que es una cifra importante, pero que lo han quitado a los centros que es lo que va a los alumnos. Y, además, ha supuesto una rescisión de contrato de alrededor de 200 personas.
En cuanto a los colegios mayores, ¿qué tiene pensado hacer?
Sabes que hay dos tipos: los que son de la propia universidad y los que son de otras instituciones. Lo primero que hay que afirmar es que yo he sido director, subdirector, he pasado gran parte de mi vida en colegios mayores, hasta hace poco fui director del Cisneros… y es una de los grandes patrimonios activos de la Universidad Complutense. Lo que hay que hacer es respaldarlos a todos y dejarles libertad para que tengan el máximo desarrollo y darles vida. Tenemos una Ciudad Universitaria espléndida pero abandonada, que da pena verla. Los colegios mayores tienen que heredar esta transformación y, en los nuestros, que está cerrado uno, también da mucha pena que no se les dé el reconocimiento o el apoyo que merecen.
Los colegiales se quejaban de las instalaciones o de que vayan a ser mixtos. ¿Qué piensa de esto?
La vida es mixta, ¿por qué no? Pero teniendo en cuenta las peculiaridades y las circunstancias especiales. En alguno tienen dificultades porque entonces no tendrían los equipos de rugby suficientes. En la práctica, yo he vivido en un colegio mayor, y son mixtos.
A la gente le preocupaba que al transformarse a mixtos no pudieran renovar.
Eso es, teniendo en cuenta las peculiaridades tenemos que buscar soluciones con los propios colegiales y viendo las circunstancias que hay. Y, desde luego, vamos a llegar a un acuerdo y vamos a impulsar los colegios mayores. Y, por cierto, que se nos olvida siempre, en Somosaguas no hay ninguno y lleva 41 años. Aquí hay una dejadez y un abandono que no le corresponde solo a la universidad; la Comunidad de Madrid y el ayuntamiento de Pozuelo también tendrían que colaborar. Hay que hacer una residencia si no, no puede haber campus allí. En el municipio de más renta per cápita de España está abandonado el campus.
¿Cuáles son sus propuestas en cuanto a deporte?
Los campos están diseñados hace 80 años y son lo mejor del mundo. En Harvard reconocen que la Complutense tiene un campus muy superior al suyo. Los campos de deportes están diseñados fantásticamente bien pero están abandonados. Hay que subvencionar los clubes, facilitarles instalaciones adecuadas, como tiene cualquier barrio de Madrid. Esto clama al cielo.
Y, para mejorar la investigación, ¿qué haría?
Apoyo con personal apropiado y formado a los que tienen equipos de investigación competentes. Tener una oficina de proyectos que busque proyectos internacionales.
Y, ¿para retener el talento?
Gestión de talento es uno de mis puntos fuertes. Lo primero hay que reconocerlo y, segundo, darles posibilidades. Pero la retención de talento no es solo con los investigadores, es con el conjunto de la universidad, que hay que sacarle partido al talento que tenemos y que no le estamos sacando el partido apropiado.
¿Qué piensa de la gobernanza actual?
Hace falta un cambio en los estatutos. Yo planteo un cambio en los estatutos muy fuerte. En líneas generales, he venido ya abogando desde que estoy en el Consejo de Gobierno, que son nueve años, la necesidad de descentralización. La cultura del edificio de Medicina es distinta a la de Ciencias de la Información, son realidades diversas que no puedes gestionarlas igual, tienen que tener plenas competencias, menos de personal, casi todo. Vamos a cambiar completamente el modelo. Eso se va a definir a través de un plan estratégico y vamos a hacer una reforma de los estatutos en profundidad, en donde se establezca un sistema de gobernanza diferente.
Para poder cumplir los requisitos del EEES, como que los grupos sean reducidos, ¿qué hay que hacer, teniendo en cuenta el problema económico?
Yo he sido decano de la facultad de políticas ocho años. En la facultad no querían el Espacio Europeo y ahora están encantados. Tuvimos unas peleas tremendas, la junta de la facultad decidió ponerla en marcha y fuimos pioneros. Hemos subido un 20% de matrícula, la gente está satisfecha. Hay dificultades porque las aulas están por encima de lo que deberían estar, yo creo que hay que respetar el límite de los 60. Se ha hecho el gran milagro de que con los mismos recursos se ha podido desarrollar una mayor actividad, se ha sacado más partido a las instalaciones, a las personas, a los profesores y hay que seguir por esa línea y repartiendo las cargas de una manera equitativa. Ahora mismo hay centros que tienen una carga excesiva y otros que tienen menos, hay que buscar soluciones negociadas para hacer frente a esta nueva demanda.
En cuanto a política social y para discapacitados, ¿qué planes tiene?
Reforzar los planes que hay, que creo que se ha dado un avance importante, pero todavía hay algunos impedimentos en los edificios que dificultan el desarrollo de las personas discapacitadas. Algunas de esas reformas tienen un coste grande y se están pactando con distintas instituciones. En el caso de la facultad que yo he dirigido, la colaboración con la ONCE fue fantástica y tenemos unos ordenadores para invidentes, varias personas que han terminado la carrera con esta discapacidad y de otro tipo. Creo que se ha hecho un avance grande, aunque es necesario un poco más.
¿Estaría dispuesto a pactar con alguno de los otros candidatos?
Con todos los que quieran. Yo creo que lo que hace falta es cambiar. Desde que me presenté hace cuatro años vengo defendiendo que a esta universidad le hace falta un cambio de rumbo. No ha habido cambio de rumbo y así estamos, hemos ido muy mal. Aquí hay que cambiar el rumbo y yo estoy dispuesto a pactar con los otros cinco candidatos para conseguir un cambio de rumbo real. No pueden seguir las cosas en la línea en que van. Hace falta un cambio de rumbo y ese cambio de rumbo tiene que ser pactado, adónde tenemos que ir lo tenemos que hacer entre todos. Tiene que ser a través de un plan estratégico, mi facultad ha sido la única que lo ha hecho, con mi dirección, y es la herramienta que hay que llevar al conjunto de la universidad. No quiero más que hacer lo que he hecho allí, en grande. Allí hemos tenido buenos resultados, ¿por qué no vamos a poder hacerlos aquí? Yo he sido de los que ha denunciado que esto no funcionaba. De los que nos presentamos hace cuatro años soy el único que sigue, clamando para que haya cambios, espero que el cambio llegue.
¿Qué piensa de lo ocurrido en la capilla de Somosaguas? ¿Cree que debe haber capillas en las universidades públicas?
Ya he expresado mi condena a los hechos, que me entristecieron enormemente por la falta de respeto que suponen para los creyentes y para la comunidad universitaria en general. No es aceptable que en nuestro entorno, que se debe caracterizar por el debate de ideas bien fundamentadas, se atente contra los derechos y libertades de los demás. La libertad religiosa es uno de los derechos individuales reconocidos en nuestra Constitución, por lo que resultan especialmente graves las acciones que atentan contra ella.
En segundo lugar, semejante atentado no puede legitimar precisamente que, en este momento, se abra el debate sobre si debe haber o no, y cuántas o de qué confesiones, capillas en la universidad. Sería dar la razón a los violentos. Sólo en un entorno de sosiego y diálogo pueden plantearse estas cuestiones, no cediendo a la presión de un grupo minoritario
¿Cuál de sus propuestas es más destacable?
Creo que para hacer este gran cambio hace falta un acuerdo transversal entre opciones diferentes. Yo soy de izquierdas, pero estoy con todos y entiendo que es imprescindible, para un cambio de esta naturaleza, contar con todas las sensibilidades. Tenemos que ser conscientes de la emergencia general que hay y llegar a acuerdos entre personas que tenemos distintas opciones y diseñar un acuerdo general que se incorpore en un plan estratégico y se refleje en unos nuevos estatutos para que la universidad vuelva a estar donde le corresponde.