La catástrofe de Japón está siendo el desastre natural mejor documentado de la historia. En un país donde el uso de los móviles y cámaras de última generación es generalizado, no es de extrañar la sobreabundancia de información que está inundando Internet, máxime teniendo en cuenta que mientras la red telefónica estaba colapsada Internet seguía funcionando.
Para estar bien informados es necesario saber qué estamos leyendo. Junto a todo tipo de información veraz la red se ha plagado estos días de rumores, conspiraciones y datos directamente falsos que, en numerosas ocasiones, se han filtrado a la prensa convencional. Un buen ejemplo de esto es que, al poco de ocurrir el terremoto, alguien decidió que era una buena idea asociarlo con la luna llena del sábado 19 de marzo. Ese día la Luna estuvo más cerca de la Tierra que de costumbre –por lo que ha recibido el nombre de “súper luna”–, pero no es algo excepcional como están publicando muchos medios, que afirman que esta situación no se había repetido en 18 años. De hecho el pasado 12 de diciembre de 2008 estuvo más cerca. Ni que decir tiene que su relación con este terremoto, o cualquier otro, es una estupidez.
A este tipo de informaciones poco fiables, hay que sumar las pasiones que provoca la crisis nuclear que estamos viviendo en directo, y sobre la que hay constantemente informaciones divergentes y contradictorias. Ha quedado claro que lo que ocurre en la central de Fukushima es un problema muy serio, pero no podemos correr el peligro de tirarnos en la piscina del alarmismo ni, por el contrario, afirmar con rotundidad que la energía nuclear es plenamente segura mientras vemos en pantalla como se evacua a toda la población en 30 km a la redonda. La crisis de Fukushima ha revitalizado el debate nuclear, como no podía ser de otra manera, y ha provocado una auténtica pugna en la red entre los partidarios de continuar usando la energía nuclear (baratísima, limpia y necesaria) y los enemigos de eliminarla cuanto antes (porque es cara, sucia e innecesaria). Es difícil encontrar en la red opiniones ponderadas, así que lo mejor es recurrir a los datos y labrarse una opinión personal. Valgan una serie de cifras, poco conocidas, que están aflorando estos días y que sirven para reflexionar: la energía nuclear es la más cara tras las solar en producción de electricidad por megawatio/hora (entre 107 y 124 euros); si calculamos el número de muertes por terawatio/hora, según las distintas fuentes de energía, encontramos que la energía nuclear es la más segura (por ahora), con 0,04 muertes (el carbón tiene un ratio de 161 muertos, que se eleva a 278 si nos centramos solo en China); los máximos niveles de radiación registrados en Fukushima multiplican por cuatro el limite máximo de radiación recomendado entre los trabajadores en cinco años.