¿Por qué ha tardado tanto en salir el nuevo disco de Ginferno?
Daniel F.: Cuando sacamos el primer disco nos metimos en el estudio de grabación donde ensayábamos a componer nueva música y preparar conciertos. Exploramos a ver a dónde podíamos llegar. Íbamos grabando todo, pero eran cosas inacabadas y nunca encontramos el momento de rematarlas, terminarlas y publicarlas. Por el medio se nos iban cruzando proyectos que nos estimulaban mucho y nos hacían olvidar que teníamos que terminar un disco en algún momento. Hemos participado en una película, montado un espectáculo con una videoartista y un montón de proyectos que no llegaban a cuajar. En 2006, teníamos un reportorio de 40 canciones, de corte instrumental, y no sabíamos por dónde tirar. Tras la incorporación de Kim, y la salida de Krater, Javier Díez-Ena, que era un tipo con el que siempre habíamos querido tocar, se unió al grupo. Empezamos a ensayar los cuatro juntos y empezó a surgir la música de una manera disparatada. El disco es el producto de quince ensayos, un concierto en un piso y dos días de grabación. Durante la grabación de Mondo Totale estábamos buscando meter vientos en varias de las canciones. Dani Niño vino al estudio de grabación, escuchó las canciones, se puso a grabar, y nos dimos cuenta que todo lo que había grabado estaba aportando, enriquecía lo que habíamos grabado. Le propusimos entonces que se incorporara a Ginferno.
¿En qué medida cambió la incorporación de voz el sonido del grupo?
Daniel F.: Krater, Federico y yo llegamos a la conclusión de que estábamos agotando las fórmulas. Necesitábamos ideas nuevas. En ese momento Kim, al que ya conocíamos de antes, nos llamó y nos dijo que se venía a vivir a Madrid. Como es una persona que desarrolla su actividad creativa en muchos ámbitos y le conocíamos de antes, le dijimos que se viniera a trabajar con nosotros. Ni siquiera le propusimos cantar, le propusimos que se viniera a tocar con nosotros a ver que ocurría. Pensábamos que era interesante y que nos podía enriquecer a todos. Al final cuando empezamos a ensayar acabo la cosa tirando hacia la voz ¿De qué forma cambió eso la música de Ginferno? Federico lo describía de una forma muy gráfica. Sin voz éramos capaces de sonar como si nos estuviéramos cayendo por unas escaleras, la voz nos ha llevado a cuadrar las cosas y usar otro tipo de estructuras.
Federico: Yo creo que la voz era la única salida posible. Al principio éramos tres mundos separados, tres potencias creativas aferradas a sus instrumentos que luchábamos los unos contra las otros.
Daniel F.: En muchas canciones estábamos funcionando como tres instrumentos solistas a la vez.
Federico:Al final esa reconcentración acabó siendo la semilla de la destrucción del grupo. Con la voz de repente todo volvió a su sitio.
Kim, ¿cómo te enfrentaste a meter la voz en un grupo tan caótico como Ginferno?
Dani Niño: Kim es el caos hecho persona, encajaba
Kim: Era difícil, ya lo sabía. Cuando les escuché no sabía como hacerlo. No pensaba que necesitaran voz, pensaba que iba a seguir siendo un grupo instrumental, pero al entrar no podía decir que no.
¿Cómo influyó la salida del grupo de Krater, que era uno de los miembros fundadores?
Daniel F: Krater aportaba tensión musical y caos. Era absolutamente imprevisible, aunque estuviera todo completamente ensayado. Ese punto de salvajismo, y caos, que teníamos con él, lo hemos perdido, eso es evidente, pero por otro lado con las incorporaciones que hemos tenido, tras su salida, hemos ganado en solidez y recursos musicales. Creo que trabajar con Krater fue siempre increíble en todos los sentidos. Desde el punto creativo siempre aparecía con una idea, una solución, que te permitía cambiar e ir más allá. Eso se ha cambiado por la solidez y la meditación en lo que hacemos.
Dani Niño: Yo había escuchado cosas de vosotros antes y la esencia no se ha perdido para nada. Todo el mundo sigue comentando lo mismo, se agradece ver algo que no se parece a nada. Creo que en el momento en el que pierdes un caos pero conservas ese genio, y encima conectas más directamente con el público, con canciones más elaboradas y melodías más reconocibles, la esencia se mantiene.
Kim: Por una parte el autismo se mantiene
Dani Niño: Y la esquizofrenia musical, que también sigue ahí.
Kim: No intentamos ocultar que somos unos neuróticos.
¿Vuestro público ha cambiado ahora que sois más accesibles?
Dani Niño: La peña a la que le mola esto le mola lo mismo antes que ahora. Al público de Bisbal no le hemos atraído.
Daniel F.: Si que es cierto que en un primer momento hubo una crisis emocional en la gente que venían a vernos desde nuestros inicios cuando Kim empezó a cantar. De alguna forma había personas que nos acusaban de perder la esencia.
Kim: Me tiraban zapatos y me insultaban, me peleaba con el público
Federico: Quizás al principio perdimos algo de público radical en ese momento, pero con el tiempo hemos seguido ganando público, que es muy heterogéneo.
¿En qué va a consistir el disco?
Daniel F.: La publicación es en dos formatos. La edición digital, que ya está en bandcamp, y en breve saldrá en Spotify y eMusic, incluye las diez canciones nuevas, el disco que llamamos Mondo Totale. En la edición en vinilo, que es un doble 12”, incluimos, además de Mondo Totale, 14 canciones en el otro LP, grabadas entre 2002 y 2008. De todo ese repertorio que estuvimos grabando en el estudio de Krater durante años y no acabábamos de rematar nunca hemos seleccionado 14 canciones.
Ahora que estáis enfilados, ¿planeáis ser más constantes con el grupo?
Daniel F.: La verdad es que este proceso, un poco esquizofrénico, de ensayar, grabar, tocar, no publicar, meternos en un proyecto sin haber terminado el anterior, es muy nuestro. Ahora nos hemos dado cuenta de que es imprescindible publicar material con cierta periodicidad para que un grupo siga vivo. Somos conscientes de que tenemos una capacidad de generar música bestial. Nos juntamos una hora y tenemos tres canciones nuevas. Si dejas cosas en la mochila al final acaba pesando, te da la sensación de que estás dejando proyectos inacabados. Esa sensación, después de siete años, no mola nada. Ahora parece que estamos todos centrados en remar en la misma dirección.