Las movilizaciones del 15-M en España han vuelto a poner sobre la mesa la importancia que Internet, y en concreto las redes sociales, están teniendo de cara a la organización de las protestas sociales. ¿Es Internet una herramienta decisiva para las protestas del siglo XXI? Sí, pero no es suficiente.
Internet es necesario para convocar protestas y movilizaciones hoy en día porque es inmediato, universal y accesible para casi todo el mundo. Los jóvenes, que al fin y al cabo, son el motor de cualquier movilización social de importancia, están constantemente conectados y comparten información a velocidad de vértigo. Durante todos estos días las redes sociales, especialmente Facebook y Twitter, han sido el portavoz de todas las convocatorias.
La defensa de una Internet neutral fue una de las revindicaciones principales de la primera manifestación, la del 15 de mayo, convocada por la plataforma Democracia Real Ya!, que tiene la retirada de la Ley Sinde como una de sus principales revindicaciones. Otro de los movimientos seminales de las protestas, #Nolesvotes, nació como una protesta en contra de los partidos que votaron en el Congreso a favor de la Ley Sinde: PP, PSOE y CiU. Esta plataforma, profundamente tecnificada, poco tiene que ver con los “antisistema” que, ciertamente, se unieron a las protestas tras la convocatoria inicial, en torno a las acampadas. #Nolesvotes fue una idea de, entre otros, Enrique Dans –profesor del Instituto de Empresa– y Ricardo Galli –fundador de Menéame–, para pedir que no se votara a estos partidos en las elecciones del 22-M. Sus promotores y simpatizantes, se unieron a la convocatoria de manifestación de Democracia Real Ya del 15 de mayo, y su consigna –específicamente no votar a PP, PSOE y CiU– ha sido una de las más repetidas durante todas las movilizaciones posteriores.
Pese a la importancia que ha tenido Internet en las protestas del 15-M éstas no hubieran llegado a donde han llegado si la gente no hubiera salido masivamente a la calle. Tanto Democracia Real Ya, como #Nolesvotes, o Juventud Sin Futuro, que fueron el germen de las protestas, llevaban meses moviéndose de forma masiva en las redes sociales, pero solo pasaron de soslayo por los medios tradicionales, que siguen siendo decisivos para hacer de una movilización algo grande. No fue hasta que los jóvenes tomaron de forma masiva las calles, tras el desalojo de la acampada de Sol y su posterior prohibición por parte de la Junta Electoral, cuando las manifestaciones pasaron a abrir el Telediario, encabezar los periódicos y estar en boca de todos. Internet y las redes sociales fueron decisivos para la movilización, pero nada habría pasado de una anécdota si la gente no hubiera salido a la calle y los medios tradicionales no hubieran informado de ello.