Autor: Antonio Villarreal

Vuelve a la cartelera madrileña con Las que faltaban, obra con la que lleva ya más de dos años ¿encontraremos algún elemento nuevo en esta nueva gira?
Variar, la obra varía todo el rato porque lo que hago es coger cada texto como base para poderlo aparcar, improvisar, retomar... entonces tiene mucho que ver con la lectura del periódico de esa mañana o de un libro, tiene que ver con lo acumulado inconscientemente… entonces, a veces los personajes hablan por si mismos, y yo sólo me tengo que preocupar de cuando quieren hablar, aparcar el texto en un lugar, dejar que se expresen como quieran y luego volver a retomarlo.
También está compaginando la dirección de la obra Hijos de su Madre con esta nueva etapa de Las que faltaban, ¿ha puesto ya un colchón para dormir en el Teatro Arlequín?
Tengo, tengo una cama allí, ja, ja. Hijos de su madre se montó en mayo y junio, y durante el verano: julio, agosto y septiembre es cuando llevan haciéndolo. Las que faltaban, sin embargo, llevo tres años haciéndola, por lo tanto no me ha supuesto tanto trabajo. Lo que pasa es que he estado liada con mi primera película, un largometraje, y claro, tienes que estar quitándote algunas funciones para dejar tiempo a esto otro, y en cuanto a la obra, sí que vengo muchos días para tomar apuntes entre bambalinas, porque si no los actores ya se me vuelven un poco locos y empiezan a cambiar el texto...
¿Le resulta fácil el teatro, es decir, conectar con un público a veces demasiado acostumbrado al ritmo televisivo?
A mí me va bien, la verdad es que no me puedo quejar. El teatro me va estupendamente, donde voy lleno, a la gente le gusta mucho; he actuado en universidades, a las doce de la mañana, en Alicante, San Vicente, Canarias... en montones de sitios he actuado para universitarios y es un espectáculo muy moderno, en el sentido en que se dicen cosas muy nuevas, se rompe con cosas que siempre se habían venido diciendo.
| "Me meto con la televisión por el maltrato que da a la mujer, y eso lo reivindico continuamente" |
Los martes además es el Día del Espectador con descuentos a público joven, pero ¿acaso no es normalmente joven su público?
Hay de todo, alguno se escapa, viene y después no entiende nada... pero en general al público joven sí, le gusta. Mis sobrinos tienen todos de 18 a 20 años y me dicen que soy un poco “la rapera del teatro” porque digo todo lo que se me pasa por la cabeza.
También ha llevado Las que faltaban por Venezuela, Italia... ¿Qué tal ha ido? ¿Le sirvió como aprendizaje para moldear más los guiones?
Sí, Venezuela, Italia, México, Chile... Ahí lo que tienes que tener es un poco de cuidado a la hora de emplear, por ejemplo, localismos. Por ejemplo, si yo nombro aquí a nosequién pues allí intento buscar un similar, alguien que cumpla esas características.
Contra qué lucha más en sus monólogos: la corrección política, la autocensura... ¿o dispara simplemente a todo lo que se mueva?
Mmm, bueno, ahora mismo lo que más me preocupa es, primero, que no interesa que la gente piense; entonces está todo preparado para que los hombres vean fútbol y las mujeres se dediquen al chisme. Yo me meto mucho más con la tele, es con lo que más me meto en cuanto a cómo está creando a la juventud, está haciendo una juventud bastante facha, antigua, donde sólamente se habla de sexualidad y de sexo como si eso fuese algo importante. Y sobre todo, me meto con la televisión por el maltrato que da a la mujer: porque a la mujer la maltrata mucho, y eso lo reivindico continuamente: también en las entrevistas.
Después de 15 años haciendo monólogos, la gente la buscará en todas las fiestas para echar unas risas...
Ja, ja, no te creas. Yo en los sitios y por la calle soy bastante tímida, lo que pasa es que tengo enseguida mucha facilidad para integrarme en los lugares, si estoy en un sitio y me siento arropada y con mi gente sí que soy payasa, graciosa y digo muchas tonterías, pero de lo contrario sí es verdad que soy un poco... no diría seca, pero sí tímida, porque no sé donde estoy moviéndome, y me da mucho miedo la gente. Soy bastante precavida y no me fío de la apariencia de una persona.
Si es que eso de que todo el mundo es bueno per se... Falso.
¡La gente que va a ser buena! No, pero también hay mucha que vale la pena, claro, ja, ja. Te encuentras de todo, pero vamos...
¿Y ese primer largometraje del que hablaba? Tú eliges se va a titular, pero ¿qué tal va?
Pues ya terminado, estamos montando ya... Yo creo que puede estar a lo mejor para septiembre del año que viene. Antes no, porque igual queremos mandarla a algún sitio, a algún festival...
Y así se quita un poco el sanbenito de “Antonia siempre teatro”
Yo, teatro siempre, y cine no porque no me ofrecen y tampoco tengo interés en hacer cine. Ahora lo que me apetece es dedicarme por entero al teatro.
| ANTONIA Y LAS QUE FALTABAN |
Nacida en Las Palmas de Gran Canaria, viaja a Madrid a los 19 años donde comienza a trabajar en teatros –sobre todo en obras clásicas– y más tarde en bares, pubs y otros con diversos monólogos. El gran público la empieza a conocer por su papel de Agrado en Todo sobre mi madre de Pedro Almodóvar. El éxito de su obra Otras Mujeres hizo que naciera su nuevo espectáculo teatral, Las que faltaban. En esta función, invita al espectador a la reflexión a partir del humor, de la sátira y de la ironía como elementos cotidianos de nuestras vidas diarias. En el teatro Arlequín hasta primeros de diciembre. |