Autor: Camino Casado
P. ¿Qué es lo que más ha aprendido durante la carrera?
R.La mayor parte del tiempo te fijas en los apuntes. Pero ahí no está la medicina, aunque también. En la carrera, lo que más me ha servido es tratar a los pacientes con cariño y con sinceridad.
P. ¿Cree que es una carrera muysacrificada?
R. Si, es dura. Pero algunos médicos salvan vidas. Otros consiguen que un niño se cure del cáncer. Otros, que un carpintero vuelva a tener los dedos que se cortó y pueda volver a trabajar, y otros consiguentraer vida a este mundo. Creo que compensa.
P. ¿Por qué decidió viajar a México para hacer parte de su residencia?
R. México es un país con alta incidencia de enfermedades congénitas, como el labio leporino, la fisura palatina o la microsomía hemifacial. Todas estas patologías comienzan a ser, por muchas razones, bastante escasas en nuestro medio. Para mi formación pensé que era bueno ir a aprender.
P. ¿Por qué se le ocurrió rotar en Taiwán?
R. La microcirugía es una técnica quirúrgica relativamente joven, que permite reconstruir prácticamente cualquier parte del cuerpo tras un accidente o un cáncer. Es una técnica complicada y que requiere gran experiencia para llevarla a cabo con éxito. En Taiwán está el centro, que posiblemente tenga la mayor casuística del mundo en este tipo de intervenciones, así como uno de los cirujanos mas experimentados en este campo.
P. Basándose en los viajes que ha hecho, ¿cree que la forma de ejercer la medicina varía según los países?
R. Sin duda alguna. La medicina, como se entiende en Occidente, requiere ingentes cantidades de dinero, que sólo unos pocos países pueden permitirse. En el resto del mundo, los médicos y enfermeras hacen frente a los problemas con gran escasez de medios y la mayor parte de la gente no tiene acceso a los tratamientos más básicos y muchos fallecen por enfermedades que aquí tienen tratamiento sencillo.
P. ¿Qué le aconsejaría a alguien que empieza a estudiar Medicina?
R. Que estudie mucho, que aprenda a disfrutar del momento y que hable y conviva con gente de otras carreras. También es importanteque escoja la especialidad, nunca por un criterio económico, y siempre porque sea esa la que cree que le puede hacer feliz.
P.¿Ejerció la Medicina en los proyectos de voluntariado?
R. Durante la carrera participé en un proyecto de ayuda en un pueblecito de Kenia, a unas tres horas de Nairobi. Nos llevamos, unos cuantos de clase, casi una tonelada de medicinas donadas, y con más voluntad que conocimiento procuramos hacer un buen trabajo. La gente caminaba hasta diez kilómetros para poder vernos a nosotros. Todavía hoy me sigue sorprendiendo.
P. ¿Qué es lo que más le marcó de esos viajes?
R. Que para ser feliz no se necesita ni la mitad de la mitad de lo que tenemos. En Kenia los niños eran felices jugando con una pelota rota y aquí los niños no son felices ni con los regalos más caros. No es una cuestión de tener sino de sentirse querido y querer a los demás. Esto se sabe desde hace miles de años, pero seguimos sin tenerlo asumido.
P. ¿Lo que vio en esos países le ha influido en algo a la hora de desempeñar su profesión?
R. Se hace desde otra perspectiva. La realidad que me ha tocado vivir es la que es. Aquí tenemos los médicos a nuestra disposición muchos medios y lo que hay que hacer es usarlos con responsabilidad. Por otro lado, las técnicas que he aprendido fuera sin duda alguna me son de gran utilidad en mi práctica profesional y eso redunda en la calidad asistencial que se puede dar.
P. ¿Cuál es su sueño por cumplir en el campo profesional?
R. Lo que mas me gustaría sería poder utilizar piel del propio paciente que un laboratorio me hubiera proporcionado y controlar la cicatrización. Los quemados se merecen un tratamiento mejor.
P. Una de las experiencias profesionales de las que más satisfecho se encuentra
R. Hubo una vez un paciente que me regaló un melón y tres huevos por haberle curado una faringitis. Era todo lo que me podía dar.