Autor: ELENA D. DAPENA
Soy hiperactivo
El primer paso consiste en ser consciente de que eres hiperactivo; no es que seas malo ni poco inteligente. Debes saber que la hiperactividad no necesariamente implica ser un desgraciado. Muchas personas hemos sido –somos– hiperactivos, y se supera. Hay que trabajar este problema con los padres y con el colegio para encontrar las pautas que ayuden a superar esta hiperactividad. Yo también fui hiperactivo y me dediqué a tocar la batería. ¡Mira ahora qué tranquilo estoy!
Era muy buen estudiante y de repente me va mal
El “de repente” no existe. Ha tenido que pasar algo si, por ejemplo, el año pasado terminaste el instituto con todo notables y sobresalientes y ahora llevas seis meses en la universidad y no te sale nada bien. Está pasando algo que interfiere con la capacidad de concentración. Puede ser algo que está pasando en casa, dentro de ti o en la universidad; puede ser que no encajes con tu nuevo contexto, que tengas dificultad para asimilar la materia… Ese cambio hay que entenderlo, y saber de dónde viene.
No soy capaz de divertirme sin alcohol
Has tenido “la experiencia del ahá”. Eso quiere decir “ahora lo entiendo”. Es la traducción de “experience of the aha”. Te has dado cuenta de que tienes un problema con el alcohol. Antes bebías asiduamente pero no pensabas que tenías un problema con el alcohol. “Ya no puedo pasar un fin de emana sin beber; ya no puedo ligar sin ir borracho”. Yo te diría, en primer lugar, “enhorabuena”, porque has tenido “la experiencia del ahá”. Ahora utiliza esa experiencia para entender por qué tienes que beber todos los fines de semana, si es por timidez, porque te lo pide el cuerpo, porque todos tus amigos lo hacen…
Y, además, tienes que entender qué es lo que realmente te preocupa de esto. ¿Te preocupa porque te levantas por la mañana y estás con una persona que no recuerdas cómo conociste? ¿Porque has perdido la oportunidad de saber lo que has hecho? Tienes que ver qué es lo que temes.
Una vez sabido esto, poco a poco –porque no va a ser fácil– tienes que ir dándote cuenta de que, a esta edad, se van aprendiendo instrumentos de convivencia que luego vas a ir utilizando en el futuro para hacer lo que quieras hacer. Aprendes el impacto que tienen tus acciones en la reacción de tus compañeros; si los mandas a la mierda, se van enfadados. Te das cuenta de eso y apuntas “si hago tal, se enfadan y se van; tomo nota”. Si te enamoras de alguien, eso tiene cual impacto en la otra persona; si hay una pelea, sabes de dónde viene.
Ahora, si estás intoxicado no tienes la lucidez para entender ni al día siguiente te vas a acordar de cómo pasó aquello. Estás privándote de desarrollar instrumentos o herramientas de convivencia normales que te van a servir en el futuro para saber relacionarte con los demás, para saber quién te gusta y quién no te gusta, para poder solucionar un conflicto sin una pelea física. Si estás anestesiado, no aprendes de las experiencias pasadas.
He probado la droga por primera vez y me ha gustado
La mayoría de los jóvenes prueban las drogas; forma parte de su crecimiento, de entender de qué va la vida. Decirle a un joven “no bebas una cerveza” o “no fumes un porro”, casi de nada sirve. Lo importante es que pienses: “¿me lo he pasado bien alguna vez sin drogas o lo único que me lo hace pasar bien son ellas?”. Bien, lo has pasado muy bien; la pregunta es: ¿crees que vas a necesitar la cocaína –o lo que sea– ya por el resto de tus días, con lo cara que es, para poder pasarlo bien? Imagínate qué atadura, qué esclavitud... ¡y qué ruina! Va a llegar un momento en que tengas que robar para conseguirla. ¿O es esto algo esporádico porque crees que tienes la capacidad de pasarlo bien sin droga? No es necesario que te sientas mal por el tema, pero sí que pienses si lo puedes pasar bien sin ella.
Me acaba de dejar mi novio/a
“Eres joven y eres rico, ¿qué más quieres, Federico?”. Eso no, no sirve para nada. Si a un joven que le acaban de dejar le dices “no te preocupes que hay muchas…”, eso no le ayuda nada en ese momento, aunque es verdad. En ese momento hay que escucharle y no quitarle importancia. Lo peor que le puedes decir a una persona que no se puede mover de lo mucho que le duele la pierna es “no es tan grave”, porque a él le duele. Al recién dejado hay que darle importancia, porque es muy duro que te dejen, romper un vínculo. Hay que reconocer que lo que siente es real, normal, grave. Tienes que validar lo que siente. Y él, por sí mismo, lo que tiene que hacer es hablar con los que le rodean sobre el tema.
Tengo pánico escénico a los exámenes
Lo mejor que puedes hacer es ponerte en la situación que temes más veces: ir al sitio donde vas a hacer el examen para familiarizarse con el sitio, hacer ejercicios de relajación antes del examen y ejercicio físico. Normalmente, con eso es suficiente. Si con eso no se solucionara, hay medicinas que, aunque no afectan a la mente, sí te quitan la parte física del miedo: no tienes palpitaciones, no sudas… Pero puedes superarlo por tus propios medios.