Autor: Miguel Ayuso
A día de hoy estamos acostumbrados a que los intelectuales y artistas sean los grandes defensores de las causas pacifistas. Esto no siempre ha sido así. “El pronunciamiento de las clases intelectuales, y el mundo académico a favor de la guerra fue contundente en todos los países beligerantes”, afirma Javier Arnaldo, comisario de la exposición. “Las universidades alemanas, británicas y francesas se prodigaron en proclamas que iban firmadas por los representantes más insignes del mundo académico”, dijo.
El arte se empapó del ambiente belicista que se fraguaba en Europa y las vanguardias trabajaron para sus respectivos gobiernos, realizando una importante labor de propaganda. La mayoría de los artistas lucharon en la guerra y fueron testigos directos de la contienda. Los que se declararon antibelicistas, una minoría, fueron condenados al ostracismo.
Marinetti, padre del futurismo, veía la guerra como la “higiene del mundo”, que vendría a acabar con la “inmunda gangrena” de una cultura acabada. Una idea que se extendió como la pólvora entre la vanguardia artística y que enfrentó a los artistas de la época.
La exposición recoge más de 200 obras de este período, provenientes de museos y colecciones de todo el mundo, algunas de ellas nunca exhibidas hasta ahora. Podemos encontrar lo mejor del arte futurista, cubista y expresionista, todo ello con la Gran Guerra como leitmotiv principal.