Autor: D. Forcada
El estudiante XXL está en peligro de extinción. Si todavía no se siente identificado con este grupo, pruebe a ver si en su nevera hay o no más de una pizza de una conocida masía catalana, si bebe más de seis cervezas cada fin de semana y, por supuesto, revise si cumple con el conocido lema de cinco al día. Reconózcalo, es un hijo de su tiempo. Y precisamente, por falta de tiempo, o al menos ésa es su excusa, visita más de lo debido la hamburguesería de la esquina.
Pese a que pueda parecer lo contrario, la alimentación de los estudiantes ha sido un tema de honda preocupación desde hace siglos. Aunque la mentalidad ha ido cambiando con los años. Si ahora la ministra Elena Salgado ha declarado la guerra a las hamburguesas XXL de 971 calorías y 25 gramos de grasa saturada por unidad, en tiempos del cardenal Cisneros, fundador de la Universidad de Alcalá de Henares, ocurría todo lo contrario. Cisneros seguía aquella máxima de mente sana en cuerpo bien cebado. María Dolores Cabañas, directora del Centro Internacional de Estudios Históricos Cisneros, ha investigado en la comida que en 1549 se servía en el Colegio de San Ildefonso de Alcalá de Henares. Y atención porque los menús que se servían por aquel entonces rondaban las 5.844 calorías diarias, y hasta 7.981, en las ocasiones extraordinarias.
La dieta made in Cisneros se basaba en el pan, el vino y la carne. Aunque las cantidades que cada estudiante comía de estos tres elementos variaban significativamente según qué carrera hiciese cada uno. Si siempre se ha dicho que las Humanidades no dan de comer, en el siglo XVI este dicho podía ser más cierto que nunca, salvo que uno decidiese seguir una carrera eclesiástica. Teología era la disciplina que ocupaba el lugar más alto en la jerarquización de los saberes. Por ello, sus alumnos comían diariamente 920 gramos de pan de trigo, 460 gramos de carnero y bebían medio litro de vino. En el extremo opuesto, los estudiantes de gramática, considerados el escalón más bajo del conocimiento, eran los peor alimentados: cada día tomaban 920 gramos de pan de trigo, 300 de carne y tan solo un vasito de vino, aunque siempre vino puro. Las comparaciones son odiosas, pero sobre todo para los pobres 13 estudiantes de Artes, que además de barrer y limpiar el colegio de San Ildefonso, recibían, por mandato constitucional, “una cama, sopa y los trozos de pan y restos de carnes y de otros alimentos de todo el refectorio”.
Pero estos menús XXL de la Universidad de Alcalá no incluían sólo carne, también otras viandas de gran aporte de calorías como empanadas, pasteles, longanizas, vientre de puerco adobado, morcillas, sopas doradas, hojaldres, albóndigas rellenas… Pasas para antes de comer y camuesas para terminar. Un dieta rica, sabrosa y variada para unos estudiantes con fundamento. Aunque si la carta sigue sin satisfacerle y no se anima a darle un poco de vida a su aburrida nevera , siempre queda recurrir a la fiambrera con el guiso materno o al bocata de toda la vida.
XXL= 9 platos de macarrones
El nuevo menú XXL de Burger King tiene unas medidas gigantescas. Cada menú tiene 971 calorías y contiene 25 gramos de grasas saturadas y 300 gramos de carne picada. Es como comerse nueve huevos fritos o nueve platos de macarrones o 32 tomates. Son precisamente este tipo de cifras lo que ha llevado al ministerio de Sanidad a pedir la retirada de la publicidad de las polémicas macrohamburguesas, pues violan el compromiso NAOS contra la obesidad infantil.
Las normas de Cisneros
Cisnero tenía fijadas unas normas a la hora de sentarse a la mesa: “Límpiate las uñas, lávate las manos al levantarte, al comienzo y al final de la comida, no seas el primero en meter la mano en el plato, no devuelvas al plato el bocado que has tenido en la boca, no te limpies las narices en la mesa, no hagas ruido, no des malas noticias mientras comes”....