Autor: DANIEL FORCADA
Chico de barrio ante todo...
Es que si me voy de él, me aburro. Ahora vivo entre Yeles y Parla, pero si me quedo solo en Yeles, ya me aburro, me tengo que ir a Parla.
¿Eres un galán de barrio?
Mmmm, ¿un guaperas? Para nada. No voy a ser yo el que diga cosas de mí mismo.
¿Cómo reaccionaste cuando te dijeron que la Concha de Plata era para ti?
Me fui de fiesta con todos mis amigos. No dormí casi nada la noche antes.
7 Vírgenes te ha consagrado como actor, pero apunto estuviste de no hacerla.
Es que hubo un momento en el que se me fueron las ganas. Se me juntaron dos películas con la promoción de ambas y, a la vez, con otra tercera. Me agobié mucho y lo dejé todo. Me fui de marmolista dos meses y cuando ya se me fue la tontería, volví de nuevo. Al llegar los primeros días, me decían: ¿Qué pasa? ¿Es que no tienes dinero de sobra que tienes que andar pidiendo trabajo?
¿No pensaste en continuar estudiando?
Desde que empecé con El Bola, ya empecé a flojear y lo dejé.
Pues ahora acabas de protagonizar una campaña de FP para la Comunidad Valenciana.
Pensaron en mí porque me vieron un chaval joven y animao. Fue my divertido. Decía: Os voy a presentar unos colegas: éste es Pedro. En solo un año se hizo su curso y aquí le tienes… (risas).
¿Qué te queda por hacer?
Que me sigan llamando para hacer cosillas. ¿Y qué me aburro un poco? Pues a trabajar en otras cosillas, que a mí lo que realmente me gusta es ser albañil, mucho más que ser actor. También hay que parar un poco para poder estar con la familia. Ellos siempre se han dedicado a la obra y, desde pequeño, les he estado ayudando. Me decían: nene, lija esto, nene, las juntas esas… Lo sé hacer todo.
¿Fue la familia la que te convenció para volver?
Desde muy pequeño han aceptado todo lo que he querido hacer. Mi madre me decía: Juanjo, hay un casting para tal cosa, ¿te apetece? Si le decía que no, ella decía que su hijo no iba y punto. Nunca me han dicho esto no lo hagas o esto, sí.
¿Y qué tiene que tener un guión para que le digas sí?
Pues nada, me siento con mi madre y con José Antonio Pérea, mi amigo productor que me ha asesorado desde que hice la película de El Bola. Charlamos sobre el guión, el dinero, las condiciones en las que se rueda… También miras si es una buena película o si es el mismo personaje de siempre de chico conflictivo de barrio. No me quiero encasillar porque esa imagen no se corresponde con mi forma de ser.
¿Tienes miedo a eso?
Es que yo no soy como esos papeles, ni mucho menos. Todo el mundo sabe hacer de niño malo y, hasta ahora, sólo me han llamado para este tipo de personajes. Por eso, intento hacer guiones diferentes.
Y fruto de esa decisión surge Cabeza de Perro
En ella interpreto a un chico con problemas psicológicos y muy protegido por su familia. No me costó mucho adaptarme a él. Me quedaba con Santi Amoedo ensayando mucho, corrigiendo los andares y renunciando a las eses finales de las palabras.
¿Puede que seas la única persona de tu edad que no tiene móvil?
Paso de tenerlo, porque la gente se pasa el número unos a otros y me empiezan a llamar de acá para allá y me tienen siempre liado. No me dejan vivir.
María Valverde dice que eres muy inteligente y que como actor lo das todo. La única pega, dice, es que eres muy cabezón.
Totalmente de acuerdo, soy muy cabezón.
¿Y tú que opinas de ella?
Pues es la única chica con la que no he discutido en todo el rodaje. Tampoco se queja por nada, todo lo parece bien, no te chilla, ni te discute. Pero somos muy, muy distintos, aunque es una buena chica. Es perfecta, la mejor chica que conozco… Pero somos al revés en todo: a ella le gusta el pescado, la ensalada y a mí, la carne, los fritos con grasa…
¿No había conseguido cambiarte el régimen?
Sí, sí… Hoy, por ejemplo, he comido verduras con codillo.
CABEZA DE PERRO
Su última película cuenta la historia de Samuel, un chico de 18 años con una rara enfermedad neurológica, emparentada con la epilepsia. A veces deja de oír, de ver, es incapaz de andar o de articular una frase. Por eso, ha crecido sobreprotegido por su familia, pero una serie de casualidades harán que acabe en Madrid donde conocerá a Consuelo, una chica tan descolocada como él. Su director, Santi Amoedo, dice que no es un filme “sobre la enfermedad, sino sobre el alma” y “una historia de amor como la de los cuentos”.