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| (Foto: Andy Welsh) |
Por
Miguel Ayuso Rejas
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mayusomenos25com/6/6/14
Última actualización 26/01/2009@13:06:00 GMT+1
A día de hoy casi nadie duda de que el cambio climático es uno de los principales problemas de la humanidad. Aunque los científicos difieren a la hora de valorar su magnitud y sus efectos hay algo en lo que hay consenso, el cambio climático está provocado principalmente por la emisión de gases en los procesos de combustión. Si no reducimos la emisión de esos gases el clima seguirá cambiado irremediablemente.
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| (Foto: Ahron de Leeuw) |
España fue uno de los firmantes del protocolo de Kioto pero a este paso las posibilidades de éxito son más bien escasas. Un estudio reciente de la revista inglesa Energy Policy revela que el volumen total de emisiones de gases, que producen el efecto invernadero, ha aumentado en España un 63% desde 1990. Según el protocolo de Kioto en 2012 deberíamos emitir tan sólo un 12% más que en 1990, año base del protocolo.
Los expertos coinciden en que las políticas para reducir las emisiones de CO2 han sido un fracaso. Es cierto que se ha avanzando en el tema de las energías renovables pero basta un dato para poner sobre la mesa el fracaso de la política energética: la producción de electricidad con carbón creció el año pasado en España casi un 5%. Esta cifra es muy significativa para ilustrar el comportamiento general de las empresas ante las políticas energéticas. Al subir el precio del cupo de emisiones en todo Europa (lo que debe pagar cada empresa por cada tonelada de CO2 que emite a la atmósfera) bajó significativamente el precio del carbón, por lo que se podía adquirir mejor carbón a menor precio. Esto ha hecho que las centrales térmicas sigan siendo rentables.
Un equipo del Instituto de Investigación Tecnológica de la Universidad Pontificia Comillas ha realizado un estudio sobre el sector eléctrico español llegando a la conclusión de que sólo la producción de electricidad es culpable del 25% de las emisiones totales de CO2 en España. Pedro Linares, miembro de este equipo, es duro con la actitud del gobierno en este tema porque aunque “hay muchas declaraciones públicas de interés por el tema se sigue manteniendo una tarifa eléctrica artificialmente baja que incentiva el consumo, se siguen subvencionando fuentes energéticas contaminantes, se siguen manteniendo algunas políticas poco eficientes de promoción de renovables y siguen sin atacarse los principales problemas del transporte y la edificación”.
Medidas de ahorro
Hay un punto en el que los expertos sobre energía y medio ambiente están completamente de acuerdo. Lo primero que debemos hacer para reducir las emisiones es reducir el consumo y esto afecta a todas las parcelas de nuestra vida.
Una de las grandes asignaturas pendientes de España es la promoción de una política real de movilidad sostenible a nivel estatal. El transporte genera la cuarta parte de las emisiones contaminantes de nuestro país pero además consume el 36% de la energía. Otra vez más España está a la cola en este sentido y la diferencia entre las distintas Comunidades es abismal. Sólo Cataluña, País Vasco, Castilla-León y Castila La Mancha tienen planes integrales de movilidad, aunque no tienen nada que ver entre ellos. Caso aparte es el de Madrid que pese a ser la Comunidad que más ha invertido en transporte público es una en las que más ha aumentado el tráfico rodado.
En España está muy arraigada la llamada cultura del automóvil y todas las medidas que perjudican a los conductores son muy impopulares. En 2007 se redujo la velocidad máxima en las vías de acceso a Barcelona a 80 km/h. La medida fue muy criticada pero en un año se ha reducido la emisión de dióxido de carbono en esta zona un 4%, así como el consumo de gasolina.
Otra medida que tenemos en nuestras manos para reducir las emisiones es ahorrar en el consumo doméstico. Para ello lo más importante es recurrir a los avances tecnológicos. Los nuevos electrodomésticos gastan mucho menos que los antiguos y hay ayudas públicas que ayudan a cambiarlos. Renovando el equipamiento de nuestros hogares no sólo reducimos las emisiones de CO2, también nuestra factura de la luz. Otra manera de ahorrar es conocer cuanto gastan nuestros aparatos. Es importante saber que el consumo de los electrodomésticos en stand-by puede llegar a representar un 12% de la factura eléctrica de un hogar medio. Tampoco tenemos ninguna excusa para no cambiar nuestras bombillas teniendo en cuenta que el Ministerio de Industria ha prometido regalar dos bombillas de bajo consumo a todos los hogares españoles, medida que ya ha sido aprobada por el Consejo de Ministros.
El problema nuclear
Hemos hablado de lo que podemos hacer para reducir el consumo energético dada la situación actual pero no es menos importante lo que nos depara el futuro y para ello se debe fijar una determinada política energética. En este punto los científicos y expertos no lo tienen tan claro. Es cierto que la gran mayoría afirma que el futuro pasa por las energías renovables, pero no está claro qué hacer hasta que podamos depender realmente de ellas.
Una de las grandes disyuntivas se centra en la energía nuclear. Amable Liñan, Premio Principe de Asturias de Investigación y experto en combustión, cree que falta mucho tiempo para que las energías renovables se desarrollen como una alternativa viable y que el futuro está en el desarrollo de la fusión nuclear. Hasta alcanzar ese escenario cree que la energía nuclear por fisión es la mejor opción. Según Liñan el miedo que se tiene a las centrales nucleares “debería contraponerse al miedo a lo que puede resultar de continuar con la contaminación que genera la combustión”. Según este investigador el fin de los combustibles fósiles está a la vuelta de la esquina, “al ritmo que vamos el petróleo se terminará en 40 o 50 años”. Liñan ve como principal problema de la energía nuclear la acumulación de los residuos radioactivos, que se pueden almacenar, porque las centrales nucleares no generan ningún otro contaminante.
Meritxell Bennasar, coordinadora de la plataforma anti-nuclear de Greenpeace, piensa todo lo contrario. Según ella la energía nuclear emite “cantidades ingentes de CO2” en los trabajos mineros de extracción de uranio y su transporte.
La postura del gobierno en este tema es clara. El compromiso electoral del PSOE era que no se abrirían nuevas centrales nucleares, pero no parece que haya intención de cerrar ninguna, pese a los problemas recientes que ha tenido la central de Garoña, que todos los grupos ecologistas tienen en el punto de mira.
La revolución renovable.
¿Podría España depender exclusivamente de energías renovables? Según un informe realizado por la Universidad Pontificia de Comillas, elaborado para Greenpeace, esto sería posible en 2050 y hay quién incluso se adelanta en el tiempo.
Hace unos meses un equipo del Instituto de Energía Solar de la Universidad Politécnica de Madrid alcanzó el récord mundial de eficiencia para una célula solar de doble unión. Su descubrimiento es decisivo para el desarrollo de la energía solar porque implica una mayor eficiencia con un menor coste. Cuando hablamos con Carlos Algora, su responsable, estaba sorprendido porque ningún medio de comunicación se había interesado por su hallazgo. Según Algora esta nueva célula puede hacer que el precio de la energía eléctrica generada sea competitivo respecto a la generada por el petróleo, “e incluso más barata”. España es un país con una gran insolación en casi todo el territorio y por ello Algora afirma que la energía solar puede llegar a convertirse “en la primera de las fuentes a la hora de generar electricidad”.